Por Mario Muñoz Lozano

Moscú, 30 ene (Prensa Latina) Con la nueva firma de la extensión por cinco años del Tratado de Reducción y Limitación de Armas Estratégicas Ofensivas (Start III), Rusia evidenció una vez más su compromiso con el multilateralismo.
La víspera, el presidente Vladimir Putin refrendó la prórroga del documento, con vigencia hasta el 5 de febrero de 2026.

‘La ley federal ratifica el Acuerdo sobre la prórroga del Tratado entre la Federación de Rusia y los Estados Unidos de América sobre medidas para seguir reduciendo y limitando las armas estratégicas ofensivas’, señala el texto.

Tal decisión es una muestra concreta de las intenciones del Kremlin por avanzar en las relaciones con el recién estrenado Gobierno de Estados Unidos, cuyo nuevo presidente, Joe Biden, hace unos días se encargó de lanzar la propuesta.

También, del interés de Moscú por consolidar nuevos convenios internacionales que dejen atrás la carrera armamentista y promuevan la cooperación y el desarrollo.

La Unión Europea acogió con beneplácito el acuerdo logrado entre Rusia y Estados Unidos para prolongar el Start III, declaró a la agencia de noticias Sputnik el portavoz de la Comisión Europea para Asuntos Exteriores, Peter Stano.

Sobre el nuevo Tratado, dijo que ‘es una contribución fundamental a la seguridad internacional y europea’. Apuntó que el diálogo entre Moscú y Washington representa un paso importante hacia el futuro de este convenio, así como de posibles nuevos acuerdos de control de armas.

A las felicitaciones se unió China, cuyo portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian, consideró que la extensión del acuerdo entre Moscú y Washington ayudará a mantener la estabilidad estratégica global.

El Start III estableció en 2010 que las partes reducirían sus armamentos estratégicos ofensivos desplegados en siete años, de manera tal que la suma de sus cohetes balísticos intercontinentales, misiles en submarinos y en bombarderos pesados de ese tipo no excediera los 700.

El acuerdo es hoy el único que vincula a Estados Unidos y Rusia en la esfera del desarme nuclear, luego que en agosto de 2019 Washington saliera definitivamente del Tratado de Armas Nucleares de mediano y corto alcance (INF, por sus siglas en inglés).

Otro paso en su camino de promoción del multilateralismo y en defensa de la paz mundial, lo evidenció Moscú esta semana al facilitar y servir de sede a un nuevo diálogo entre una delegación del movimiento talibán y el Gobierno afgano para la reconciliación nacional.

Según un comunicado de la cancillería rusa, durante el intercambio con los talibanes, el director del Segundo Departamento de Asia del Ministerio de Asuntos Exteriores, Zamir Kabúlov, reiteró la necesidad de iniciar conversaciones afganas constructivas.

Este diálogo debe ‘poner fin a la sangrienta guerra civil y permitir la conformación de un Gobierno efectivo en Afganistán’, indicó Kabúlov en el reciente encuentro del pasado 28 de enero.

No es la primera vez que Moscú intenta impulsar la paz en ese país. En noviembre de 2018 logró sentar en una misma mesa a representantes del movimiento talibán y del Alto Consejo para la Paz de Afganistán. Pero no pudo avanzar porque el Gobierno de Kabul no acudió a Moscú.

Ante la Organización de Naciones Unidas y en los más diversos foros internacionales, Rusia ha reiterado su compromiso con el multilateralismo, el cual considera clave para la solución de los conflictos mundiales, y mantiene como premisa que cualquier problema debe ser resulto a través del diálogo.

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