Por Yolaidy Martinez Ruiz

Beijing, 30 may (Prensa Latina) Estados Unidos en su eterna rivalidad con China recurre ahora al cese de beneficios concedidos a Hong Kong, una movida que muchos dudan se lleve a total cabalidad porque pondría en juego importantes intereses en la zona.

Hace unas horas el presidente Donald Trump ordenó el inicio del proceso para eliminar el trato especial ‘como un territorio de viaje y aduanas separado del resto de China’, ante la decisión de Beijing de formular una legislación para reforzar allí la seguridad nacional.

Ello implicaría introducir cambios en las leyes norteamericanas que desde 1997 sustentan los acuerdos bilaterales para suprimir visados, mantener una moneda indexada al dólar y políticas favorables a los negocios, aranceles y protecciones mercantiles.

Para Hong Kong significaría recibir el mismo trato que el resto de China continental en esas áreas de comercio, inversión e inmigración y, en consecuencia, perder muchas ventajas que le permitieron convertirse en un centro financiero de clase mundial como Londres y Nueva York.

Si bien los acontecimientos preocupan y mantienen en vilo al mundo de los negocios, diversos análisis advierten del golpe contundente que Washington provocaría a sus más de mil 300 empresas establecidas en la llamada Perla del Oriente, si insiste en aferrarse a esta postura.

Un editorial del diario chino Global Times indicó que la Casa Blanca debe calcular primero las pérdidas porque Hong Kong le aporta miles de millones de dólares a su superávit anual y está profundamente conectada a los intereses de sus corporaciones.

Solo en la década anterior ese indicador totalizó 297 mil millones de dólares, pero perdió más de 31 mil millones de dólares en 2019 precisamente como consecuencia de la guerra de tarifas entre la primera y segunda potencia del mundo.

El periódico también mencionó que Estados Unidos corre el riesgo de perder la confianza y la opinión favorable de la sociedad hongkonesa, pues por querer atacar a Beijing terminará dañando a la población y la economía local.

Incluso, vaticinó una mayor unidad entre ese territorio y la parte continental del país.

‘Después de todo la carta de Washington no es más que imponer tarifas y obstruir la concesión de visas a los hongkoneses (?) ciertamente creará problemas, pero el futuro de Hong Kong está ligado al país. Los altibajos temporales no cambiarán su destino’, acotó.

En ese sentido, el gobierno de la región administrativa especial afirmó que está listo desde hace tiempo para este momento, al remarcar confianza y capacidad para superar el impacto derivado de la pérdida de los privilegios.

Según el secretario de Finanzas, Paul Chan Mo-po, un alza arancelaria solo recaería en los bienes enviados a Estados Unidos y que constituyen menos del dos por ciento de toda la manufactura y 0,1 por ciento de la cartera exportable.

Comentó que el trato especial está recogido en la Ley Básica ?el documento constitucional de la zona- y le permite ser parte de la Organización Mundial del Comercio.

El desarrollo local ?detalló- se sustenta en el crecimiento del país y en una economía real y poderosa con libre flujo de capitales y un mecanismo de cambio de divisas extranjeras.

Respecto a las restricciones tecnológicas, Chan citó que apostarán por estrechar los negocios con Japón y la Unión Europea, y además aseguró tener fortaleza para resistir en caso de tocar el aspecto financiero.

El tema Hong Kong es otra chispa que caldea de manera peligrosa las crecientes tensiones entre Washington y Beijing, cuyas relaciones bilaterales sufren su momento más complejo y podrían redundar en una Guerra Fría.

Unido a ello, la Casa Blanca prepara sanciones a funcionarios de ese territorio y China, investigará a empresas registradas en las bolsas norteamericanas y desde el 1 de junio eliminará las visas a algunos estudiantes e investigadores del gigante asiático, bajo el argumento de que incurren en robo de propiedad intelectual.

ga/ymr