MAESTRÍA EN SALUD PÚBLICA U.N.  21 MARZO 2020 

Desde la Maestría en Salud Pública y el Doctorado Interfacultades en Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá, presentamos a la sociedad colombiana y a los gobiernos nacional y territoriales el siguiente análisis sobre la situación de emergencia que representa para el país la llegada de la pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19) y proponemos medidas urgentes para preparar al país para la fase más crítica que se aproxima.

Las pandemias han sido cada vez más frecuentes e intensas como resultado de la forma de explotación de la naturaleza que vive el mundo globalizado, pero también, debido a la destrucción creciente de la capacidad de respuesta de los sistemas de salud y protección social de los Estados nacionales durante las cuatro décadas de aplicación de medidas neoliberales.

Colombia es ejemplo de privatización de todos los sectores relacionados con la protección social y los servicios públicos, por medio de mecanismos de contratación o intermediación con empresas de todo tipo para el manejo de los recursos públicos.

Esta fórmula se expresa, por ejemplo, en la administración de los aeropuertos, en el sistema de atención en salud y en el manejo de insumos y medicamentos.

En estas condiciones, los gobiernos, tanto nacionales como locales, han perdido gobernabilidad frente a una situación de emergencia como la que se vive.

Las medidas adoptadas hasta el momento en el país no solo son insuficientes sino pueden resultar ineficaces si se sigue el modelo existente y no se recupera el ejercicio de la autoridad sanitaria representada en el Estado, con todos sus instrumentos de gestión pública, tal como lo muestran experiencias internacionales, donde las acciones estatales a tiempo y pertinentes, han logrado contener la transmisión del virus.

Corea del Sur, por ejemplo, realizó una detección temprana por medio de la aplicación de alrededor de 10.000 pruebas diarias, con lo cual logró identificar a tiempo la población más vulnerable y atenderla, de manera que la letalidad ha sido muy baja.

La búsqueda activa de posibles casos de contagio ha demostrado ser un método eficaz en las actuales circunstancias.

China y varios países europeos decidieron realizar un confinamiento generalizado por semanas enteras, con lo cual se ha disminuido la curva de contagio y ha disminuido la presión sobre los servicios de salud; aun así, la mortalidad ha sido muy alta en algunos de estos países, porque la capacidad de respuesta del sistema público se ha debilitado por el  desfinanciamiento público y han tenido que improvisar servicios de todo tipo.

La decisión inicial del Reino Unido de preparar los servicios para atender prioritariamente a los mayores de 65 años mientras se produce la expansión de la epidemia y se logra inmunidad de rebaño poblacional, con el riesgo de no contar con la capacidad de respuesta del Servicio Nacional de Salud, tuvo que ser modificada en la misma dirección tomada por Corea del Sur y China.

En Colombia, el cierre de la frontera aérea apenas se inicia el 23 de marzo. Las medidas anunciadas por el Presidente Duque reproducen la lógica de intermediación, cuando anuncia que agilizará el pago a las EPS para que organicen sus redes.

Para la protección de los más pobres, escasamente se asigna un giro adicional de los subsidios de Familias en Acción, Jóvenes en Acción y devolución de impuestos marginales a través de los bancos.

Entre tanto, el simulacro de confinamiento decidido por la Alcaldesa Claudia López implica una logística que aún no se ha definido. Una vez se dé el confinamiento real, continuará la prestación de los servicios por intermediación o por contrato con los operadores actuales de los sistemas de salud, educación y protección social, sin establecer imposiciones a las instituciones privadas para que laboren bajo el criterio de la función pública.

La intermediación en salud se traduce en el debilitamiento real de la autoridad sanitaria.

Así mismo, las medidas de protección a la salud para el conjunto de trabajadores del sector de la salud, que son la primera línea de atención, son absolutamente débiles, con lo que se corre el enorme riesgo de contagio de este personal, afectando la capacidad de respuesta del sistema, tanto de los casos de infección con coronavirus como del conjunto de problemas de salud que debe seguir atendiendo el sistema de salud, porque estos no se detendrán durante la epidemia.

El pico epidémico está apenas por comenzar, dado el incremento notorio de casos locales.

Pero una vez se presente, desbordará los servicios de salud dispersos y fragmentados del modelo de aseguramiento que tiene el país. Y parece que la población colombiana aún no ha tomado real conciencia de la amenaza que conlleva esta pandemia.

Con base en lo anterior, proponemos:

– Desarrollar lo más pronto posible la cuarentena o confinamiento generalizado, con base en los simulacros que se desarrollarán en próximos días.

– Destinar los recursos públicos disponibles en el sector salud en el nivel nacional y territorial para desplegar las medidas de salud pública de manera directa, sin intermediación y en ejercicio de la autoridad sanitaria nacional y territorial, en el marco de la declaración de emergencia.

– Fortalecer cuanto antes la capacidad institucional para la realización de la prueba diagnóstica con la participación de laboratorios públicos y privados, por lo menos, en las ciudades capitales.

– Identificar rápidamente los centros de atención de la red pública y privada de todas las ciudades grandes e intermedias y sus requerimientos de dotación e insumos, en especial, de protección del personal de salud, equipos de cuidados intensivos y respiradores, para responder al reto de atención según el cálculo de demanda por edad en cada región del país, con base en la experiencia de otros países. Resulta muy útil el ejemplo del gobierno de Francia que intervino la red privada de salud para que atienda a la población oportunamente, de acuerdo con las indicaciones Estatales.

– Con base en lo anterior, disponer de los recursos desde la ADRES, en especial de la cuenta de enfermedades catastróficas, para transferirlos directamente a los prestadores que se definan para la atención hospitalaria.

– Conformar equipos de atención domiciliaria territorializados desde cada centro poblado de más de 50.000 habitantes, con recursos públicos directos manejados por los entes territoriales sumados a los del aseguramiento que se asignan a las EPS (una proporción de la UPC por afiliado), para ofrecer servicios domiciliarios a las personas que comuniquen tener síntomas a todos los centros telefónicos de los ET y de las EPS.

Esta estrategia fue utilizada por varios países para el manejo de la epidemia del Ébola, con muy buenos resultados.

– Realizar la compra conjunta de insumos para atender la emergencia y entregarlos directamente a la red hospitalaria, pública y privada, que se establezca territorialmente en cada ciudad, grande e intermedia de todo el país.

– Proteger el trabajo, exigiendo a las empresas y a las instituciones públicas no cancelar las órdenes de prestación de servicios, además de buscar al máximo el uso del teletrabajo, gastos que deberían ser cubiertos con los presupuestos ampliados de las entidades públicas o créditos blandos a las empresas con destinación específica.

–  Diseñar y poner en marcha un verdadero sistema de protección social de provisión domiciliaria directa de, por ejemplo, alimentos y agua, para las familias en peor condición social durante el período de confinamiento que se decida, en especial, en ciudades grandes e intermedias.

Para los trabajadores del sector informal se debe prever un apoyo que les permita contar con recursos para alimentarse los días de confinamiento o entregar directamente mercados a estos sectores, como fue implementado en China.

– Postergar el pago de servicios públicos, impuestos y pago de créditos como medida para estimular la permanencia en casa. Y para quien no tiene casa, disponer de albergues dotados con las condiciones mínimas para para afrontar con dignidad un período de aislamiento.

Se trata de un problema mundial que pone en evidencia la interdependencia humana que se ha querido negar con el individualismo predominante. Pero no basta con lavarnos las manos, por más importante que esta medida sea. Se requiere fortalecer el ejercicio coordinado del poder Estatal y exigir de las empresas su compromiso con la vida de toda la población, que es, al mismo tiempo, compromiso con su propia vida.

Es hora de sobreponer la vida y la salud a la prioridad habitual de los intereses económicos.

Bogotá, marzo 19 de 2020.