Por Adalys Pilar Mireles

El Cairo, 10 feb (Prensa Latina) Amal El Agha, una refugiada palestina que vive en territorio egipcio, asegura que el Acuerdo del Siglo desoye las más hondas aspiraciones de su pueblo y echa por tierra muchos de sus sueños como el del ansiado regreso a la patria.

Aceptar el engendro fraguado en Estados Unidos significaría acceder a la venta del territorio que nos pertenece, dejar a un lado el derecho a retornar a nuestra tierra, a nuestras raíces, insistió la activista en declaraciones a Prensa Latina.

Radicada ahora en Egipto, El Agha afirmó que establecer un Estado soberano, con su capital en Jerusalén este, constituye otro de los reclamos a los que los palestinos no están dispuestos a renunciar.

Tras recordar en pocos minutos las secuelas dejadas por el inevitable desarraigo, la lejanía del terruño natal, de familiares y allegados, adelantó que la mujer palestina no aceptará nunca dicha propuesta presentada por el presidente estadounidense, Donald Trump, con la anuencia de Israel.

No es posible resolver los problemas de la región, buscar fórmulas para la paz a espaldas de nuestra gente, se trata de un mensaje muy claro, enfatizó.

Amal es una de las integrantes de la Federación de Mujeres Palestinas en su capítulo de Egipto, país que las brindó refugio.

Viviendo en El Cairo pero con el corazón y la mente en la franja de Gaza y Cisjordania, unen sus voces para rechazar lo que consideran un plan injusto, hecho a la medida de las ambiciones y los intereses israelíes, principal aliado de Washington en la zona.

No dejaremos de reclamar el derecho a nuestra tierra, a nuestro estado, a Jerusalén, al regreso, esos sueños no están en venta, manifestó.

Las lideresas de esa agrupación conversaron la víspera con la embajadora de Cuba en Egipto, Tania Aguiar, a quien le transmitieron el agradecimiento de su pueblo por la solidaridad de la isla con la causa que defienden.

Fidel Castro y Ernesto Che Guevara siguen siendo nuestra inspiración en la búsqueda de un cambio y de justicia, subrayaron.

El Acuerdo del Siglo concede a Palestina una autonomía limitada dentro de una patria que consiste en áreas no contiguas.

Adicionalmente prevé congelar durante cuatro años la construcción de nuevos asentamientos (por colonos) pero descarta el desmantelamiento de los existentes, pide el reconocimiento de Jerusalén como capital indivisible de Israel y deja el cotizado valle del Jordán bajo el dominio militar de Tel Aviv.

En virtud del mismo el gobierno israelí conservará el control de la seguridad en los emplazamientos palestinos, las fronteras, el espacio aéreo, el mar y el espectro electromagnético.

Contrario a lo esperado, deja fuera la posibilidad del regreso para los refugiados.

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