Por Alberto Pinzón Sánchez *
Durante más de una década, la presión del Imperialismo y el fascismo (su arma más refinada) sobre la cabeza de los trabajadores y productores, descargando el peso de las múltiples crisis conjugadas que han eclosionado con el actual capitalismo ultra-tecnológico o Big Tech, se basó en introducir más profundamente en las mentes alienadas o dominadas, el concepto de incertidumbre, con el fin de generar la mayor obscuridad intelectual posible, como en la baja edad media, donde imperaba la ignorancia, la superchería y el pensamiento mágico.
Sin certeza en el conocimiento, no hay posibilidad de prever o incluso predecir el futuro, no ya de nuestra vida personal, sino la de nuestros países y más lejos de la misma civilización humana.
La propagación de noticias falsas (fake) lenta y sistemáticamente fueron creando la certeza de que nada era cierto, de la mano de la imposibilidad para determinar si ese algo contenido en el bulo había ocurrido ciertamente. Tal manipulación de la alienación capitalista, se hizo de manera científica, incluso poniendo a la ciencia en contra de sí misma, como es el caso del Trumpismo, quepara defender sus mega ganancias económicas intenta convencer a la humanidad de manera científica de que NO existe el cambio climático y el ecocidio, ni la crisis ecológica actual, incluso contra la evidencia empírica y los mismos ojos de los damnificados por las catástrofes de la naturaleza.
Y, además, utilizando los conocimientos actuales de las ciencias sociales, la economía, la sociología, la ciencia politica, la “encuestología” y, sobre todo la ciencia psicológica que ha establecido positivamente que el ser humano no tolera la incertidumbre. Pues frente a la angustia e inseguridades y dudas que esta le genera, reacciona con proyecciones psicológicas y premoniciones y pálpitos de todo tipo.
Sin embargo, la salida guerrerista que el Imperialismo, el fascismo y el capitalismo ultra-tecnológico están implementando actualmente a nivel global, tratando de aminorar la gigantesca multi-crisis en la que se encuentra, especialmente en la esfera económica y social, para revertir la caída exponencial de la tasa de ganancia, la desindustrialización y la sobre producción de mercancías nuevas obsoletas o chatarra, e innecesarias; el sobre endeudamiento impagable; la sobre financiarización y la enorme burbuja del cripto-capital especulativo y ficticio, así como el derrumbe de la hegemonía que viene acompañando todo este proceso degenerativo y entrópico de pérdida de la energía; ha abierto los ojos al mundo que ya ha empezado a deshacerse de la alienación propalada por décadas y a establecer hechos ciertos y comprobables en la realidad circundante. La guerra actual es uno de ellos.
Ya no se trata de aquella fase descrita por los economistas burgueses de la destrucción (creadora) de Fuerzas Productivas, incluida la más importante de ellas la mercancía Fuerza de Trabajo, para luego entrar en la fase siguiente de construcción o reconstrucción tipo Plan Marshall europeo de 1948-1952, o la reconstrucción del Japón posterior al bombardeo atómico de agosto de 1945, sino que el antiguo “complejo industrial-militar” con el que el mismo general y presidente de EEUU Eisenhower caracterizó al Imperialismo en enero de 1961, en su discurso de despedida como 34 presidente de los EEUU.
Que al haber incorporado con el correr de años, dentro de sí, al sistema financiero regido por Wall Street y luego, la mega tecnología del Silicon Valley (los Musk. Los Bezos, Los Zuckerberg. Los Ellison. Los Huang. Los Cook, etc), se conformó un complejo ultra tecnológico-industrial- militar-financiero, que ha convertido la guerra permanente en la forma dominante de regulación del sistema capitalista global, anunciada cínicamente desde Washington como la manera más simple y barata de apoderarse de los recursos y riqueza social de los demás países y pueblos más débiles, que no poseen un complejo tecnológico militar y financiero como el de la potencia imperialista fascista, y, que ha llevado al Hegemón imperialista a convertir todas las formas de la guerra en una “Guerra Sistémica Permanente”:
Terrorismo de Estado patrocinado; golpes de Estado y dictaduras fascistas; guerras sucias como en Colombia; invasiones militares y, la larga lista de genocidios y destrucción de pueblos enteros en Africa, Asía, medio Oriente y America Latina y Caribeña; imposible de detener en los actuales momentos, pues ya no es solo la forma no solo de recuperar las ganancias, sino de supervivencia del propio sistema global del Imperialismo actual. La culebra que se alimenta mordiéndose la cola.
Brutalidad regresiva y ultra reaccionaria típica del fascismo más oscuro, que ha chocado con la conciencia humana universal y finalmente la ha despertado haciéndola tomar conciencia de que YA es la única certidumbre posible por enfrentar y vencer.
Las grandes y masivas manifestaciones populares y ciudadanas ocurridas en los últimos días en las distintas ciudades de Estados Unidos, bajo el lema No a los Reyes, son una certeza de que la incertidumbre global se ha terminado. ¡Caballeros!
fuente imagen internet
*Alberto Pinzón Sánchez. es un médico cirujano y antropólogo colombiano, reconocido como uno de los analistas más profundos del conflicto social y armado en su país. Su trayectoria combina el rigor científico con un activismo intelectual incansable por la paz, lo que lo llevó a integrar la histórica Comisión de Personalidades (Notables) durante los diálogos del Caguán (1998-2002), donde aportó propuestas clave para la humanización del conflicto. Debido a su pensamiento crítico y su defensa de los derechos humanos, se vio obligado al exilio en Europa, desde donde continúa su labor como ensayista y columnista. Sus escritos destacan por un enfoque interdisciplinario que disecciona la geopolítica regional, las estructuras del poder estatal y la necesidad de una solución política negociada. Es una voz de referencia para entender la historia contemporánea de Colombia, siempre abogando por transformaciones estructurales que garanticen la justicia social y el fortalecimiento del Estado social de derecho.

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