Por Jair de Souza*
Poco después del inicio de la agresión militar conjunta de los Estados Unidos e Israel contra Irán, que culminó con el brutal bombardeo de una escuela infantil y la masacre de casi doscientos niños, el Primer Ministro del sionista Estado de Israel dejó de ser visto en público. Entonces, comenzaron a circular rumores sobre su muerte. Se decía que había sido alcanzado por misiles lanzados en el contraataque de las fuerzas iraníes.
Así pues, con el objetivo de acallar estos rumores, los responsables del gabinete del líder sionista publicaron en su red oficial algunos videos en los que él aparecía vivo y en plena actividad. Sin embargo, en lugar de disipar las dudas, el material utilizado sirvió más bien para aumentarlas. Esto se debe a que análisis técnicos posteriores revelaron que, en realidad, se trataba de producciones creadas con inteligencia artificial.
Aunque no hayan cumplido con el propósito para el que supuestamente habían sido producidos, esos videos se han convertido en un testimonio importante de los graves problemas de manipulación a los que todos estamos expuestos en estos tiempos oscuros que vivimos.
Lo cierto es que, si bien los detalles de los fraudes en las fotos de Netanyahu fueron detectados, esto solo fue posible gracias al empleo de instrumental técnico sofisticado, y sólo cierto tiempo después de la publicación de las imágenes. Esto significa que, para la mayoría de las personas que desconocen cómo funciona la IA, a primera vista no había nada que les indicara que estaban siendo engañadas.
Por lo tanto, en las condiciones imperantes en el mundo actual, donde un grupo muy reducido de conglomerados oligopolísticos tiene la propiedad y controla el funcionamiento de las principales plataformas responsables de la difusión de casi todos los mensajes que circulan por internet, el riesgo de manipulación de la opinión pública mundial por parte de quienes comandan esos oligopolios ha aumentado de forma alarmante.
Así, a medida que se conocen más y más casos de falsificación generada por IA similares a los perpetrados por el gabinete de Benjamin Netanyahu, crece entre las personas poco familiarizadas con la tecnología digital el temor a ser defraudadas por este tipo de artimañas.
Sin embargo, lo verdaderamente desastroso no es tanto la preocupación por evitar ser víctima de ese tipo de trampas. Todavía peor es constatar que estas adulteraciones tan frecuentes están llevando a muchas personas a descartar de inmediato cualquier evidencia probatoria basada en videos y otros tipos de imágenes. En consecuencia, pasaron a ser rechazadas incluso aquellas producidas según estándares considerados honestos. Por lo tanto, curiosamente, el tan propalado recelo de que la IA terminaría llevando a la gente a creer en cualquier cosa se está convirtiendo en su opuesto: o sea, en función de su intenso empleo para sostener mentiras, se está generalizando la propensión a no creer en nada.
Dados los importantes peligros que esto representa, resulta evidente la necesidad de redes y plataformas digitales que operen estrictamente en aras del interés público y que sean gestionadas por órganos y autoridades legítimos, democráticos y confiables. Este es un requisito que demanda atención urgente. Gracias a las buenas relaciones que Brasil mantiene con las naciones del llamado Sur Global, estamos en condiciones de desempeñar un papel relevante en cuanto a este tema.
Una de las tareas que nuestro país podría emprender en este momento sería trabajar junto a los demás miembros de los BRICS con vistas a hacer que el bloque considere entre sus prioridades el desarrollo de la infraestructura tecnológica de la comunicación digital y la creación de sus propias plataformas públicas de difusión. Eso además de establecer normas comunes para impedir y prevenir las prácticas fraudulentas en las redes.
No se trata de ningún empeño que busca sofocar o inhibir las iniciativas y la creatividad de la gente, sino de posibilitar que los avances técnicos alcanzados en este ámbito sirvan de palanca para el desarrollo soberano de los países del bloque y sus aliados. En otras palabras, nuestro objetivo es impedir que sigamos estando completamente a merced de los manipuladores que operan en beneficio de los intereses de los grandes centros imperialistas.
Para que comprendamos la gravedad del problema que estamos abordando, les recomiendo que vean y reflexionen detenidamente sobre el contenido de este excelente video de Mirko Casale: (https://www.dailymotion.com/video/xa2p01g). Vale la pena verlo con atención.
Audio:
*Jair de Souza es un respetado economista y analista político brasileño, graduado en Economía y Magíster en Lingüística por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Su formación interdisciplinaria le permite analizar la realidad social no solo desde las cifras, sino también desde el discurso y la construcción de sentidos en la política. Con una larga trayectoria de compromiso militante, es conocido por su defensa de la soberanía popular y su crítica frontal a las políticas neoliberales que han marcado la historia reciente de Brasil y América Latina.
Como analista, es un colaborador frecuente en medios de comunicación alternativos y redes de pensamiento crítico, donde desentraña las estrategias de manipulación mediática y el papel de las élites financieras en la desestabilización de procesos democráticos. Su visión integra la economía política con un análisis profundo de la comunicación, denunciando cómo se utilizan los mecanismos lingüísticos para justificar el despojo social. Es una voz clave para entender las tensiones del Brasil contemporáneo, el resurgimiento de las corrientes progresistas y los desafíos del movimiento popular frente a la extrema derecha.

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