Luis Manuel Arce Isaac – periodista cubano *

Para nadie es un secreto que el Estrecho de Ormuz fue considerado siempre por los estrategas militares de Estados Unidos, Israel e Irán el ombligo del Golfo Arábigo Pérsico y, en consecuencia, quien lo domine tiene en sus manos la llave de una de las compuertas más importante y decisiva de la economía mundial.

Esa llave la tiene en custodia el alto mando militar iraní, no el Pentágono ni el Ministerio de Defensa de Israel y es, posiblemente, el lugar más hermético y resguardado del Oriente Medio, tanto como lo podría ser el emporio nuclear de Dimona, en el desierto de Néguev, que los sionistas de Tel Aviv cuidan como a la niña de sus ojos.

Todos los estrechos del mundo siempre han sido los sitios militar y económicamente más codiciados por las potencias por su valor geoestratégico y comercial, y el de Ormuz no es la excepción. Estados Unidos e Israel lo añoran, como antes Japón, Gran Bretaña e Italia. Pero nunca ni Washington ni Tel Aviv, ni nadie fuera de Irán, aunque compartido con Omán y Emiratos Árabes Unidos, lo han controlado.

De esa franja depende no solamente más del 25 por ciento del petróleo que se consume en el mundo, sino también del futuro económico de unas 15 naciones petroleras que lo necesitan para llevar su crudo a los mercados de Asia y Europa, y es vital para los tres países ribereños que conjugan su política al respecto.

Se puede afirmar, sin temor a exageraciones, que ese embudo de agua que conecta el Golfo Pérsico con el Mar Arábigo y el Océano Índico, con sus 33 kilómetros de separación de sus riberas norte y sur en el punto más estrecho, pero con la variante de que sus canales de navegación para los tanqueros son de apenas unos siete kilómetros para sus vías de entrada y salida, son los 167 kilómetros más peligrosos e inaccesibles en una guerra caliente como la actual.

Si realmente Estados Unidos decide “proteger” a los tanqueros no podrá hacerlo por mar, pues los corredores serían muy fácilmente sembrados de minas, incluso desde drones. Tampoco con submarinos que son visibles desde el aire, pues la profundidad media del estrecho es de entre 60 y 80 metros, demasiado poco y riesgoso para los de gran envergadura, mientras que Irán opera allí con mini-sumergibles diseñados para ese escenario, y muy difíciles de ser destruidos, como sí ocurriría con los estadounidenses e israelíes.

Para que las fuerzas armadas de EEUU e Israel puedan controlar el estrecho como ellos aspiran y pregona Trump sin fundamento, tendrían que dejar como un llano las montañas de la ribera norte, cuajada de túneles y grandes concentraciones de armamento antiaéreo, no solo para resguardar el estrecho, sino también un sistema acuífero muy importante de Irán.

El costo en vidas, armamento y dinero para EEUU e Israel sería incalculable, y aun así, es muy incierto que el nazi-sionismo pueda posesionarse de la ribera sur perteneciente a Omán y EAU y establecer allí un sistema ofensivo perdurable para intentar contrarrestar el poder de fuego de la ribera norte, porque los iraníes los tendrían a tiro de cañón.

Es quizás por este razonamiento que el secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, desmintió a Trump y admitió públicamente que el Pentágono “no está listo” para escoltar petroleros en el estrecho. Eso es cierto, y es uno de los factores por los cuales pueden perder la guerra.

Por lo pronto, el nuevo líder supremo de Irán, Mojtabá Khameneí , segundo hijo del ayatolá Alí Khameneí, emitió este jueves un mensaje por televisión al pueblo persa y todo el Oriente Medio, en el sentido de que es fundamental seguir utilizando la medida de bloquear el estrecho de Ormuz, y reveló que están estudiando abrir otros frentes donde el enemigo tiene poca experiencia y será extremadamente vulnerable, y su activación se llevará a cabo si la situación de guerra persiste.

Quien ha sido presuntamente más realista es el periodista estadounidense ultraconservador Tucker Carlson, otrora socio de Trump, quien advirtió que el asunto de Ormuz podría llegar al umbral nuclear si los aliados nazi-sionistas no pueden hacerse del control del estrecho, pues el potencial militar iraní y el desgaste de las reservas de armamento estadounidense, muy mermadas por la guerra en Ucrania, se lo van a impedir.

Eso significa que las bases militares de Estados Unidos en la región del golfo serán inservibles, más allá de que han demostrado en estos días de guerra que no estaban aptas para combates de esta naturaleza, y serán más inoperantes, con efectos más perjudiciales que beneficiosas en su objetivo de retaguardias del expansionismo israelí.

Ese escenario de victoria iraní, tremendamente cercano a la realidad, Tucker lo aprecia como una tragedia para el mundo, porque en algún momento Israel podría recurrir a un ataque nuclear contra Irán, lo cual sería una tragedia pues el país persa quedaría destrozado. Sería una tragedia para la región, que quedaría contaminada por la lluvia radiactiva, y para el mundo, porque se rompería el último tabú.

Conociendo el mercenarismo periodístico de Tucker y su ultraconservadurismo casi supremacista, ese lenguaje apocalíptico suena como a chantaje y amenaza persuasiva a Irán para que entregue Ormuz, pues está a tono con la teoría del miedo y las fanfarronadas de Trump de hace un par de días cuando dijo a los periodistas que podría terminar la guerra con el exterminio de Irán, incluso dentro de una hora, cosa que no ocurrió.

Eso sonó a una amenaza nuclear como la insinuada por Tucker. Pero la de Trump más bien pareció una declaración desesperada, que solo se hace cuando te están derrotando.

Por si hay dudas, vale considerar al respecto al nuevo ayatolá quien alertó a su gente en toda la región, y no solo a los iraníes, que no debe permitirse ningún daño a la unidad entre los individuos y los distintos sectores del pueblo, que normalmente se hace especialmente visible en tiempos de dificultad. Esto se logrará dejando de lado los puntos de desacuerdo, y les pidió a todos: “No dejen de ayudarse unos a otros”.

Tan emotivo llamamiento, distingue el carácter defensivo de las decisiones de Irán y un patriotismo por encima de las diferencias de credos, de las ofensivas de Trump y Netanyahu, y eso es un factor de trascendencia que no valora el nazi-sionismo.

El líder iraní recomendó a sus vecinos del golfo cerrar cuanto antes las bases militares de EEUU y los llamó a entender que las promesas de quien también es su enemigo, no su amigo, sobre un establecimiento de seguridad y paz, son una mentira. Por lo tanto, deben dejar clara su posición respecto a los agresores de la patria y los asesinos de los pueblos de la región.

Irán está convencido de que derrotará a las dos potencias nucleares que lo atacan simultáneamente con ánimo de aniquilación absoluta, y que cuando eso ocurra, sea este mes, o el que viene, o cuando sea, EEUU e Israel tendrán que reconocer su error públicamente y pagar por ello, como dijo el nuevo jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, y reiteró el canciller, Ali Larijani.

Las mentiras de Trump también les están cerrando las contrapuertas a su gobierno y a él personalmente. Ya hay voces discrepantes y airadas entre sus huestes del Make America Great Again (MAGA) de quienes se sienten traicionados por su líder precisamente por iniciar una guerra cruel que los involucra y de la cual ni siquiera ha podido explicar a la nación y al congreso su por qué.

Así se lo dijo el reconocido ‘podcaster’ Joe Rogan, quien calificó la agresión a Irán de “locura”, cuando la gente votó por su promesa de “finalizar las guerras estúpidas y sin sentido”, no para iniciarlas en un grado más perverso, criminal y violento que las anteriores.

Sería muy saludable para el pueblo de Estados Unidos y para el mundo, tomar en consideración y actuar en consecuencia, con la propuesta de la congresista estadounidense Rashida Tlaib, de destituir a Trump y despedir al secretario de Guerra, Pete Hegseth, por el mortífero bombardeo de una escuela en la ciudad iraní de Minab.

Al confirmarse que el ejército estadounidense bombardeó una escuela en Irán, “deben rendir cuentas ante los tribunales internacionales por sus atroces crímenes de guerra”, exhortó la legisladora, quien representa el 12.º distrito electoral de Míchigan en la Cámara de los Representantes.

Funeral de cientos de niñas escolares asesinadas por USA..

*Luis Manuel Arce Isaac. Periodista cubano con más de seis décadas de trabajo profesional ininterrumpido. Fue corresponsal de guerra en Vietnam, Laos, Camboya y Nicaragua, y corresponsal de la agencia Prensa Latina en naciones como Venezuela, Uruguay, España y México.

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