Por: Horacio Duque
La reciente tragedia climática (febrero 6 del 2026), con descomunales inundaciones en el departamento de Cordoba -al nor occidente de Colombia- ha representado un duro golpe para miles de familias en condiciones de pobreza y miseria en una región en que predomina la concentración de la propiedad de la tierra en manos de unos pocos, arrogantes y violentos ganaderos, expertos en organizar grupos paramilitares y facciones políticas de ultraderecha.
En menos de ocho días, los reportes pasaron de alertas por lluvias persistentes a cifras de entre 130.000 y 160.000 damnificados, con afectación extendida en cuencas como Sinú, Canalete y San Jorge.
Las lluvias e inundaciones que afectan a ese territorio del Caribe ya dejan pérdidas superiores a los 4 billones de pesos, entre daños en infraestructura y afectaciones económicas a la población. En Córdoba, la emergencia climática ya no se puede ver como un episodio excepcional ni como un simple problema de lluvias intensas, lo que vive hoy el departamento es una alteración profunda del territorio, de la vida cotidiana y de las condiciones mínimas de seguridad para miles de personas. Las cifras son demoledoras.
El daño mas notorio se concentra en la destrucción de los proyectos productivos de arroz, ñame, yuca, maíz y pequeña ganadería de subsistencia; y en la perdida de miles de modestas viviendas, que deja sin techo a los pobres.
Monteria, la capital de Cordoba, con casi 600 mil habitantes, enfrenta en una crisis habitacional tras las inundaciones que azotaron el municipio hace pocos días. El balance del gobierno reporta 20 mil viviendas declaradas inhabitables; se registran 1095 inmuebles completamente destruidos, lo que representa el mayor desafío de recuperación en la historia reciente de la ciudad. Los costos de mejoramiento están calculados estimados en 31 millones de pesos cada una, lo que equivale a cerca de 640.000 millones de pesos. La magnitud de la emergencia supera las estimaciones iniciales.
Tal daño ocurre en una ciudad que registra un déficit cuantitativo de vivienda de 66.000 unidades según diagnósticos del Departamento Administrativo de Estadística DANE. La crisis de la vivienda en esa ciudad combina la necesidad de construcción de nuevas unidades habitacionales y el requerimiento de mejoras en ranchos que no cumplen con condiciones básicas de habitabilidad.
El alcalde de Montería, Hugo Kerguelén García, informó que a la fecha llevan 58.492 personas damnificadas registradas en el censo que adelanta la administración municipal tras la emergencia por inundaciones.
A las cifras proyectadas para la inversión en Monteria y sus barrios, se agregan los daños en vías, instituciones educativas, puestos de salud, escenarios recreo deportivos y puntos críticos de erosión marino-costera en las riberas del río Sinú.
La situación de la vivienda y los sin techo de Monteria es crítica y el actual alcalde de la ciudad, Hugo Kerguelen García, junto con la viceministra de Vivienda, Aydee Marsiglia, y el secretario de Planeación, John Nel Rodríguez, realizaron ayer una inspección de un terreno en el barrio Paz del Norte donde se impulsará el primer proyecto de autogestión de vivienda en Montería.
En el predio de 6.7 hectáreas esta previsto desarrollar una iniciativa que permitirá la construcción de cerca de las 580 viviendas, destinadas al reasentamiento de familias pobres damnificadas.
El alcalde junto al Ministerio de Vivienda del gobierno nacional ha dicho que se están explorando diferentes alternativas, entre ellas modelos de autoconstrucción y unidades básicas de vivienda, que les permitan a las familias acceder a un lote propio y tener la posibilidad de ampliar progresivamente sus hogares, sin ser sometidos por los negociantes inmobiliarios de la ciudad que son los mismos politiqueros que han despojado las rentas públicas de la región.
El objetivo para cumplir es pasar de la atención inmediata a la recuperación estable, ojalá brindando tranquilidad y seguridad a cientos de hogares que lo perdieron todo a causa de las inundaciones.
Nota.
Dejo acá esta valiosa reflexión de Valmiro Sobrino Oliveros (Columnista de Monteria) «La venganza del Sinu», sobre el complejo panorama hídrico y climático de Cordoba y el territorio de la antigua civilización Zenú.
«Los zenúes habitaron durante 1400 años en una cuenca hidráulica del valle de los ríos Sinú, San Jorge, Nechí y parte del río Cauca en un vasto geo mundo de la costa caribe de Córdoba y Sucre hasta Ayapel y Caucasia, de ahí hasta las inmediaciones de Mompox y La Mojana, en medio de inmensos cuerpos de agua: ciénagas de Purísima y Lorica; Ayapel; Betancí y muchos cuerpos de agua menores. Fueron una sociedad hidráulica que construyó canales para que las aguas fluyeran naturalmente; nunca se inundaron ni se ahogaron porque vivían hermanados con una naturaleza que respetaban y que les prodigaba todo en demasía. ¡Eran felices! ¡¡Era una cosmogonía maravillosa!!
«Cuando llegaron «los blancos» hace unos dos siglos y medio, empezó un proceso de colonización perverso, Y los canales naturales de los caños que drenaban el agua de los ríos fueron cerrados con terraplenes. Parte de las grandes ciénagas empezaron a disecarlas para ganar tierras para ganadería; construyeron jarillones a todo lo largo del bajo Sinú de Cereté, Ciénaga de Oro Y San Pelayo y más allá hasta los mismos contornos de los asentamientos indígenas de Córdoba, Sucre y el San Jorge. En un proceso lento pero sistemático e ininterrumpido de casi tres siglos, lo que era agua quedó convertido en tierras agrícolas y ganaderas.
«Los cuerpos de agua que disecaron son los reservorios naturales que sirven de pulmón a los grandes ríos que actúan como cámaras de seguridad contra las inundaciones. Hicieron ese enorme daño y ahora el río cobró venganza. Y no se equivoquen; los ríos volverán a hacer estas inundaciones con Urra, sin Urra o contra Urra, porque los ríos no se pueden tragar su propio agua. Y después no valen más lamentos ni oraciones; la naturaleza no podemos violentarla.
«Y algo parecido, pero de otra manera, hicieron en los asentamientos urbanos: tierras lacustres del contorno urbano de Montería convertidas en barrios residenciales destinados de por vida a vivir bajo el agua, que necesitan hoy repensarlos con responsabilidad. O el río volverá algún día nuevamente a demostrarles que la naturaleza no puede violentarse» (Ver https://elmeridiano.co/cordoba/opinion/la-venganza-del-sinu-rvs8o5 ).
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*Horacio Duque Giraldo es un historiador, analista político y académico colombiano. Cuenta con una sólida formación académica que incluye: Licenciatura en Ciencias Sociales con énfasis en Educación Básica. Maestría en Análisis de Problemas Políticos, Económicos e Internacionales Contemporáneos. Maestría en Relaciones Internacionales. Como analista, es conocido por su enfoque crítico y su vinculación con movimientos sociales. Sus análisis suelen centrarse en la defensa de los derechos humanos, medioambientales y los derechos de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas, especialmente en el sur occidente colombiano. Ha participado como conferencista en seminarios sobre el proceso de paz, promoviendo la pedagogía sobre la democracia ampliada y el pluralismo político.

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