El presidente Gustavo Petro ratificó por decreto el aumento del 23,7% del salario mínimo en Colombia, en medio de tensiones con altas cortes, críticas empresariales y respaldo popular en las calles
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, firmó un nuevo decreto que ratifica el aumento del 23,7% del salario mínimo para 2026, fijándolo en dos millones de pesos mensuales (unos 546 dólares) con subsidio de transporte incluido, en una decisión que reaviva el pulso entre el Ejecutivo, las altas cortes y los sectores empresariales.
El anuncio se realizó en la Plaza de Bolívar, ante miles de ciudadanos que respaldaron la medida, presentada por el Gobierno como la instauración del «salario mínimo vital». Petro aseguró que el decreto cumple con las exigencias del Consejo de Estado, que había suspendido provisionalmente la norma anterior y exigido justificación técnica.
«Es el mismo que decretamos en diciembre de 2025. No lo echamos para atrás y se entrega al Consejo de Estado cumpliendo sus órdenes», afirmó el mandatario, al tiempo que defendió la inclusión de estudios sobre productividad laboral, salario relativo y canasta mínima vital.
El aumento —el más alto del siglo en Colombia— fue decretado tras el fracaso de la comisión de concertación entre Gobierno, empresarios y centrales obreras, lo que dejó al Ejecutivo la potestad de fijarlo por decreto.
Un salario vital en medio de tensiones institucionales
El nuevo decreto responde al Auto del 12 de febrero del Consejo de Estado, que ordenó suspender transitoriamente el Decreto 1469 de 2025 y exigió sustento técnico para el incremento. El Gobierno sostiene que esta vez se incorporaron los estudios requeridos para cumplir con la Constitución.
Petro afirmó que se trata del «primer salario vital de la historia de Colombia» bajo los principios del artículo 53 constitucional, que establece la remuneración mínima vital y móvil como derecho fundamental.
La convocatoria masiva en la Plaza de Bolívar y el respaldo popular al decreto generaron críticas de sectores políticos y jurídicos, que consideran que el Ejecutivo ejerce presión indebida sobre el poder judicial y pone en tensión la separación de poderes.
Analistas económicos y gremios empresariales también cuestionaron el incremento, advirtiendo posibles efectos sobre la inflación, la informalidad y el empleo, especialmente en pequeñas y medianas empresas.
Reformas sociales estancadas
Durante su intervención, el presidente también denunció el bloqueo institucional de sus reformas a la salud y pensional, que permanecen sin aplicación pese a haber sido debatidas y aprobadas en distintas instancias.
«No es posible que la reforma a la salud siga presa en el Congreso», afirmó, al acusar a las Entidades Promotoras de Salud (EPS) de operar como aseguradoras financieras que desvían recursos del sistema.
Sobre la reforma pensional, expresó preocupación por el tiempo que lleva en revisión en la Corte Constitucional, señalando que la demora afecta a miles de ciudadanos que podrían acceder a una pensión.
El mandatario insistió en que estas reformas responden al mandato popular y forman parte de un proyecto de transformación social que busca reducir desigualdades estructurales en el país.
Un decreto con impacto político y económico
El aumento del salario mínimo del 23,7% se convierte en uno de los pilares del cierre del Gobierno de Petro y en un punto de partida para el debate económico del próximo año. El presidente aseguró que el salario vital deberá seguir aumentando en 2027 para consolidar lo que calificó como una «obra histórica».
El nuevo decreto de aumento del salario mínimo queda ahora bajo la revisión del Consejo de Estado de Colombia, que deberá determinar si cumple con los requisitos técnicos y constitucionales exigidos para su plena vigencia.

Por: Agencia Editorial Bolivariana
Fuente: https://actualidad.rt.com
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