Postrecitos de Huevos Chimbos
Giancarlo Di Martino*
1.- La presidenta Delcy Rodríguez está dando grandes muestras de humanismo, solidaridad y don de gobernar. Avanza en su accionar, toma decisiones, recorre el país, recibe a diplomáticos, asiste a eventos, asume responsabilidades, defiende a la nación, trabaja en la unidad del pueblo, mantiene la paz y sigue en su clamor de que devuelvan al secuestrado presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores. Su capacidad de trabajo es grande y permanente, todo ello con el fin de que el país no se detenga, llevarlo a un mejor nivel de desarrollo y que alcance un mejor estándar frente al mundo. Es una mujer que el poder no la enferma, no ha cambiado su forma de ser, y su objetivo es contribuir al desarrollo, fortaleza y engrandecimiento de la Patria. Esa nueva forma de hacer política en la gobernanza, ha neutralizado totalmente cualquier ataque interno y pretensión extranjera, y ya el mundo la reconoce como una presidenta en ejercicio que, en medio de las vicisitudes, ha demostrado temple y firmeza que la han mantenido concentrada en consolidar la unidad, la paz y la tranquilidad de Venezuela.
La primera mujer presidenta en la historia de Venezuela ha asumido una actitud admirable, y se maneja con una especie de política de no beligerancia, pues su norte, su preocupación, es mantener el bienestar de los ciudadanos. Es bien clara y precisa cuando asegura que sus directrices están orientadas a garantizar la felicidad del pueblo, y paralelamente las instituciones trabajan para resguardar la integridad territorial, la soberanía, la libertad y la independencia del país.Para ella, la memoria y el legado de El Libertador Simón Bolivar son primero e innegociables, y por ello trabaja en la construcción de una Venezuela de bienestar, de futuro, de paz y de inclusión. Su compromiso ha sido claro y diáfano: el país hay que enrumbarlo hacia mejores senderos, siempe confiando en el Plan de la Patria. Por ello,en su Mensaje Anual ante la AN, expresó que no descartaba que para los venezolanos habría mejoras en sus salarios. Compromiso que refrendó este martes cuando anunció que de los 300 millones de dólares que habían entrado a las arcas nacionales, producto de los 500 millones de dólares de la venta de nuestro petróleo, serían destinados a financiar los ingresos de los trabajadores, a fin de fortalecer la economía venezolana y consolidar la estabilidad financiera. Como se ve, la presidenta no se deja desenfocar, la mueve su compromiso social, su humanismo, su vocación de servicio y la decisión de continuar la gran obra de gobierno del presidente Nicolás Maduro, quien este lunes 26 cumple 23 días secuestrado junto con su esposa Cilia Flores.
2.- Claro que mejoran y van a seguir mejorando las cosas en el país. Ya todos vemos los avances, sobre todo los índices de crecimiento de la producción y comercialización de nuestro petróleo. El trabajo desplegado para aplicar los planes y políticas han dado resultados, con todo y sanciones. Casi 10 años de criminales sanciones hemos soportado los venezolanos y el país, viviendo con una etiqueta de «amenaza inusual» impuesta por Barack Obama y seguida por Biden, sin embargo, las proyecciones de empresas de riesgo pronostican un crecimiento del PIB para nuestra nación. Pero la eliminación de las sanciones acelerarán ese crecimiento y las mejoras de la economía serán más que evidentes. Así que, todos deben estar claros, no hay nada que diga que el país no avanzará hacia mejores senderos, y no por favores norteamericanos, no, es que para Estados Unidos es insoportable seguir manteniendo esa política de sanciones porque el gobierno revolucionario, cuyo timón lo conduce Delcy Rodríguez, hizo que fracasara.
3.- Un pueblo bien informado no es fácil de engañar. El Libertador Simón Bolivar fue muy sabio cuando fundó en 1818 El Correo del Orinoco y lo llamo «La Artillería del Pensamiento» como una manera de contrarrestar, con información republicana, la desinformación y propaganda realista generada por la Gazeta de Caracas. Hubo esa visión del padre Bolívar y, a través de esa idea, también liberó a mucha gente que era engañada por el imperio español. Algo parecido ocurre en estos momentos, cuando el conglomerado comunicacional del mundo, dominado por Estados Unidos, genera información, en la mayoría de los casos, nada creíble y con malsana intencionalidad para sembrar en la mente de la gente situaciones que no son. Resulta triste que haya gente celebrando el que se haya atacado al país y llevado secuestrado a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, presidente constitucional y primera dama del país, ambos venezolanos y que no importe su suerte. Con el mismo fervor sienten alegría y suma empatía alabando la acción violenta de un gobierno extranjero contra su propio país, y en su sentir de odio, auguran castigos contra Maduro y Cilia, como una forma de venganza. Una realidad bastante difícil de aceptar, y que, definitivamente, está movida por el odio insuflado permanentemente a través de las redes sociales y campañas feroces. Algo que preocupa, porque esa manera de mimetizarse de muchos compatriotas con esa potencia invasora, lo que hace es alienarlos, que no es más que perder toda capacidad de pensar lógica y libremente. Lo más triste es que ignoran que la Revolución sigue dirigiendo a Venezuela con Delcy Rodríguez al frente de las decisiones que conducirán, sin duda alguna, al país a mejores senderos. Dios quiera y les ilumine el pensamiento a estos compatriotas confundidos.
4.- La oposición no quiere paz para el país. Insiste en el escenario de echarle candela a la confrontación en temas ya explicados y que el país tiene claro. Quieren una Ley de Hidrocarburos ceñida a su talla e intereses, hablan de que deben devolverse las lanchas, puerto y empresas expropiadas, cuando todos saben lo que pasó. Hacen llamados a la calle de manera irresponsable, pero que vayan tus hijos al frente, no los de ellos, quieren hacer creer que la liberación de los politicos presos es obra de las ONG y MCM, y no por decisión del presidente Maduro, quien lo aprobó desde diciembre de 2025, y hablan insistentemente de una transición encabezada por María Corina con todo y que Trump la rechazo porque nadie la respeta en Venezuela y no lidera nada. No se quieren dar cuenta de que el país quiere paz, tranquilidad, trabajar por su bienestar y que para nada les importan las muestras de buena voluntad que ha dado el gobierno revolucionario. Como dice el dicho: no hay peor ciego que aquel que no quiere ver…
5.- Se quiere hacer creer que los recursos que ingresan al país son dádivas de Estados Unidos, cuando por todos es sabido que es dinero producido por la venta de nuestro petróleo. Si Venezuela vende petróleo, y obtiene recursos, es porque es suyo lo que vende, no hay ‘tutia» como reza el dicho coloquial. No hay nada más decepcionante que una oposición que sólo piensa en sus intereses particulares y no del colectivo, como sí lo hace el gobierno revolucionario. Recursos seguirán llegando, muchísimos, producto de la venta sobrevenida del petróleo, Nuestro país comercia con el mundo y nadie debe confundirse. Venezuela no es un protectorado, tampoco estamos sometidos a un vasallaje, y mucho menos somos ni seremos colonia, al contrario, hay una presidenta que está al frente de un gobierno legítimo y cuyas relaciones están reconocidas por el mundo. La coherencia nuestra debe estar enfilada en apoyar cada una de las decisiones de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, y del gobierno, enmarcadas en convenios y relaciones comerciales, porque todo ello propenderá a beneficiar al país y a sus ciudadanos.
6.- La única intolerancia que debe ser permitida hoy entre los venezolanos, es hacia quienes se encolerizan ante la idea de que sectores divergentes en lo político, en lo ideológico, logremos acuerdos por la paz, por el bien del país, en todos sus aspectos.
La Presidenta (e) Delcy Rodríguez ha hecho un llamado a un diálogo político que tenga resultados concretos e inmediatos, y que sea liderado por venezolanos, sin injerencias externas. La inmensa mayoría de la población ha aplaudido y recibido con beneplácito, con alivio, con esperanza, esta propuesta. Y también esa mayoría aspira a ver liberado a nuestro Presidente Constitucional Nicolás Maduro, pues independientemente de cualquier otra consideración, su secuestro ha sido una agresión mortal al Derecho internacional, a la soberanía de los pueblos, además de una tragedia que costó más de un centenar de vidas, un dolor compartido y presente.
Sólo quienes viven en función de su ego desorbitado, de los intereses más mezquinos, se oponen a ese sentimiento humanitario, nacionalista. Es ese grupo –que no merece compartir nuestro gentilicio- los que cuestionan el llamado al reencuentro, cuyo objetivo es superar de una vez la división del país, división que tanto nos ha perjudicado y que ha sido el terreno fértil para la injerencia imperialista.
Más sorprendente (aunque en realidad, no debería asombrarnos) ha sido el ceño fruncido y palabras de desaprobación por parte de dirigentes de la oposición ante la propuesta de reforma de la Ley de Hidrocarburos, aduciendo un sorprendente y repentino celo patriota sobre la renta petrolera. Parece que olvidaron que fueron las organizaciones políticas a las que pertenecen, sectores y ellos y ellas mismas, quienes desde hace una década comenzaron a pedir a los gobiernos de Norteamérica y de los países de la OTAN sanciones y más sanciones, bloqueo y hasta invasión armada contra Venezuela. Los complacieron, y estamos pagando las consecuencias.
¿Lapsus mental muy conveniente? ¿O ya se borraron aquella sentencia «vamos a hacer chillar la economía de Venezuela» que hizo un presidente norteamericano? Las agresiones más fuertes empezaron en el 2015 con la declaración contra nuestro país, cuya identidad cultural es de empatía y fraternidad, como «amenaza inusual y extraordinaria» para el imperio gringo, según Obama. Recordemos el estupor e incredulidad que produjo esa aseveración a todos, inclusive, a mandatarios de otros países. Y allí comenzó con fuerza un bloqueo que hizo salir del territorio nacional a empresas petroleras y de otros rubros, y el inicio del vía crucis, el laberinto, para seguir produciendo y exportando hidrocarburos, la mayor fuente de ingresos para nuestro país.
Pues ese calvario que hemos compartido los venezolanos fue intencionalmente provocado por quienes hoy quieren ser más papistas que el Papa. Y sin olvidar que América Latina, el Caribe, tiene más de cinco siglos sufriendo la codicia que despiertan sus riquezas naturales en gobiernos y poderosos de otros países y continentes. Recordemos que las transnacionales no tienen ideología, sólo intereses.
La pelea por obtener el beneficio de nuestro petróleo que nos corresponde en justicia, frente a las empresas extranjeras, ha tenido diferentes épocas y modalidades. La energía petrolera es vital para todos, especialmente para quienes tienen obsesión por el monopolio mundial y estándares alucinantes de consumo energéticos. Cito sólo un detalle bien elocuente de la historia: cómo el Comandante Hugo Chávez logró el resurgir y fortalecimiento de la OPEP, a su llegada al gobierno, en defensa de los precios del crudo a nivel internacional. Nunca se lo perdonaron, y a la realidad actual nos remitimos.
Hoy enfrentamos retos diferentes. Y con el apoyo de Dios, que es justo y es Amor, vamos a vencer con las armas de la inteligencia, la constancia, la disciplina, y la devoción por el bien común. La muerte, la guerra que arrasa ciudades y campos, que aniquila la vida, no es el camino. El camino es la diplomacia y la negociación ética que hoy debe ser la herramienta de defensa de Venezuela y de otros tantos países en similar situación. Demos el ejemplo nosotros a las futuras generaciones, con diálogo y acuerdo, respeto a los que disciernen sobre modelos económicos, y sobre todo, con amor verdadero por la humanidad y nuestra Patria.
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*Gian Carlo Di Martino es un abogado, politólogo y político venezolano con una extensa trayectoria en la administración pública y la diplomacia. Se dio a conocer ampliamente durante su gestión como Alcalde de Maracaibo (2000-2008), periodo en el que lideró importantes transformaciones urbanas y sociales en la capital zuliana. Su formación académica y su experiencia en el gobierno local le han permitido consolidarse como un agudo analista de la dinámica política interna de Venezuela y de las tensiones territoriales en la frontera. En los últimos años, Di Martino ha desempeñado un papel clave en el servicio exterior, destacándose como Cónsul de Venezuela en Milán, Italia. Desde esta posición, y a través de sus frecuentes columnas de opinión y análisis, ha mantenido una presencia activa en el debate público, defendiendo la soberanía nacional y denunciando las sanciones internacionales. Su análisis se caracteriza por una defensa firme del proceso bolivariano, combinando la perspectiva diplomática con un conocimiento profundo de la realidad del occidente venezolano, especialmente en temas de seguridad y lucha contra el paramilitarismo. giancarlodimartino2017@gmail.com / @gcdimartino

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