Por Jair de Souza*

Algunos sucesos de los últimos días sirven como pruebas evidentes de que el espíritu y la práctica que caracterizaron el nazismo de Hitler han vuelto a ocupar el centro de la política en el actual país símbolo del mundo capitalista occidental. Por supuesto, nos referimos a los Estados Unidos y a las políticas determinadas y llevadas a cabo por Donald Trump y sus colaboradores.

No hay forma de no asociar directamente los blitzkriegs hitleristas contra Francia, Bélgica y Holanda en los periodos previos a la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, y la reciente agresión de Estados Unidos contra Venezuela, que resultó en el asesinato de unas cien personas y el secuestro del presidente legítimo de este país latinoamericano y su esposa. Las similitudes son demasiado visibles para que uno no se dé cuenta de inmediato.

Sin embargo, también en términos internos hay varios hechos que refuerzan esta similitud. Para limitarnos a los últimos siete días, vale la pena mencionar la violentísima actitud de los equipos de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) contra trabajadores indocumentados, así como contra los ciudadanos estadounidenses que osan solidarizarse con la causa de los perseguidos. En relación con este punto, tenemos el brutal asesinato a quemarropa cometido por un agente de esa fuerza, en Minnesota, de Renee Nicole Gold, una mujer de 37 años y madre de tres hijos; y cuando, en un acto en repudio de este monstruoso crimen, en Santa Ana, California, un joven fue cobardemente alcanzado en la cara por un proyectil disparado por uno de los policías encargados de reprimir la manifestación. Como resultado, el joven estadounidense Kaden Rummler, de solo 21 años, quedó permanentemente ciego de un ojo.

Por lo tanto, aunque hay factores más que suficientes para equiparar el régimen trumpista con el liderado por Adolf Hitler, es esencial dejar muy claro que este comportamiento nazistoide no puede extenderse a la población de Estados Unidos en su conjunto. Basta con tomar los ejemplos ya citados de lo ocurrido con Renee Nicole Gold y Kaden Rummler para llegar a la conclusión de que la adhesión al pensamiento y las prácticas de este nuevo tipo de nazismo no tiene absolutamente nada que ver con cuestiones de pertenencia nacional o racial. La solidaridad o aversión a los injustamente perseguidos está mucho más relacionada con la presencia o ausencia de conciencia humanitaria que con cualquier otro motivo.

Debido a sus peculiaridades, creo que podríamos llamar nazitrumpismo a esta nueva versión de la conocida ideología de extrema derecha que ganó fuerza en Alemania durante la primera mitad del siglo pasado, es decir, una amalgama que reúne las principales características que marcaron su fase hitleriana y los puntos más típicamente derivados de su principal exponente actual, Donald Trump. Así, estamos hablando de un pensamiento basado en pilares claramente supremacistas e intrínsecamente asociado a los intereses más flagrantes del gran capital. Todo esto, en un escenario social en el que los grandes conglomerados capitalistas que controlan las plataformas de red digital desempeñan un papel hegemónico en el funcionamiento del sistema imperialista estadounidense.

Sin embargo, al igual que su precursor germánico en la primera mitad del siglo pasado, el nazitrumpismo también tiene adeptos y colaboradores entre las poblaciones de los grupos blanco de su furia. Así, a pesar de que los pueblos eslavos eran vistos por los nazis como seres inferiores y, por tanto, sujetos a la esclavitud, hubo muchos eslavos ucranianos y polacos, por ejemplo, que se pusieron completamente al servicio del proyecto nazi en sus propias tierras. De manera análoga, hoy en día, el nazitrumpismo encuentra partidarios fervientes entre los pueblos que son víctimas de su discriminación. Pero las verdaderas motivaciones que llevan a algunos a despreciar y traicionar al propio pueblo del cual forman parte pueden ser fáciles de entender en ciertos casos, pero mucho más difíciles en otros.

Así que, para situar el asunto en el espacio brasileño, cuando los líderes bolsonaristas anteponen los intereses de los Estados Unidos por encima de todo y de todos, no hay grandes dificultades para entender qué está detrás de su posición. Es que, del mismo modo que algunos esclavos aceptaban reprimir y castigar a los demás cautivos en nombre de sus dueños para, con eso, garantizarse un nivel de vida algo superior al de la inmensa mayoría, los bolsonaristas esperan poder disfrutar de ciertos privilegios por apoyar los proyectos y propuestas de sus amos imperialistas. Y debe aclararse que esto no se limita a los exponentes del bolsonarismo abiertamente político. Un papel aún más relevante en este sentido corresponde a los mercaderes de la fe que explotan el negocio del neopentecostalismo.

No cabe duda de que el nazitrumpismo representa una amenaza seria para la humanidad en su conjunto, pero los pueblos americanos son mucho más vulnerables en la situación actual. Esto se debe a que el avanzado proceso de decadencia de la hegemonía estadounidense en la esfera económica lleva a los líderes de esta potencia imperialista a jugar duro con vistas a fortalecer y consolidar sus posiciones en nuestro continente, para, a seguir, partir para el confronto directo contra las potencias que les están obstaculizando su hegemonía global.

A la vista de lo anterior, es probable que la ferocidad y crueldad del imperialismo estadounidense contra los pueblos de nuestra América se intensifiquen y que se desaten agresiones aún más violentas y sanguinarias. Con esto, no se descarta el riesgo de que las ya enormes desgracias que nos han causado se agraven aún más. Como sabemos, al igual que con el nazismo de Hitler, el nazitrumpismo no tiene ningún sentimiento humanitario que le sirva de freno. La única forma conocida de poner fin a sus atrocidades sigue siendo su contraposición con un bloque de fuerzas que le obliga a detenerse. Por esta razón, la búsqueda de la unidad de los pueblos latinoamericanos es ahora, más que nunca, la consigna para todos nosotros.

Publicado originalmente en portugués en:

https://www.brasil247.com/blog/em-trump-o-nazismo-ressurge-com-toda-ferocidade

https://revistaforum.com.br/opiniao/em-trump-o-nazismo-ressurge-com-toda-ferocidade/

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*Jair de Souza es un respetado economista y analista político brasileño, graduado en Economía y Magíster en Lingüística por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Su formación interdisciplinaria le permite analizar la realidad social no solo desde las cifras, sino también desde el discurso y la construcción de sentidos en la política. Con una larga trayectoria de compromiso militante, es conocido por su defensa de la soberanía popular y su crítica frontal a las políticas neoliberales que han marcado la historia reciente de Brasil y América Latina.

Como analista, es un colaborador frecuente en medios de comunicación alternativos y redes de pensamiento crítico, donde desentraña las estrategias de manipulación mediática y el papel de las élites financieras en la desestabilización de procesos democráticos. Su visión integra la economía política con un análisis profundo de la comunicación, denunciando cómo se utilizan los mecanismos lingüísticos para justificar el despojo social. Es una voz clave para entender las tensiones del Brasil contemporáneo, el resurgimiento de las corrientes progresistas y los desafíos del movimiento popular frente a la extrema derecha.

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