Por: Ramón César González Ortiz*
Introducción.
Tras la conquista de España y Portugal sobre lo que hoy es América Latina, la Iglesia Católica, se dedicaría a defender la posición de superioridad de la gente de piel blanca sobre indígenas y afrodescendientes en toda la región.
Valiéndose para ello, de las enseñanzas de la doctrina cristiana y de la tradición católica.
En tal sentido, algunos dueños de esclavos en las Américas citaban versículos del Nuevo Testamento a sus esclavos para tratar de mantener sobre ellos control y su obediencia, así, destacarían los siguientes fragmentos:
Efesios 6: 5 Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; 6 no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; 7 sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, 8 sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.
1 Pedro 2: 18 Siervos, sométanse con todo respeto a sus amos; no solamente a aquellos que son bondadosos y razonables, sino incluso a aquellos que son crueles.19 Pues Dios bendice a los que están dispuestos a sufrir y soportar dolor injustamente con tal de cumplir la voluntad de Dios.
Lucas 6: 27 Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian,28 bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan.
Todo lo cual resulta entendible al saberse la participación activa de la Iglesia en la trata y esclavitud. De suerte que, la Iglesia Católica no solo promovía y daba su consentimiento oficial a la esclavización de africanos, sino que además participaba y se beneficiaba de la mano de obra esclava.
Toda vez que, desde antes de la trata transatlántica, los papas tenían esclavos. Siendo estos normalmente musulmanes capturados en guerras. Lógica dentro de la que, desde el principio de la trata esclavista portuguesa en África, el Papa Martín V recibiría un grupo de los primeros esclavos capturados.
Y, desde entonces, numerosos jerarcas, sacerdotes católicos y órdenes religiosas participarían en la trata transatlántica de personas o serían esclavistas que utilizaban mano de obra indígena y/o africana para que les sirvieran en sus haciendas, ingenios, minas, conventos, así como para sus producciones artesanales[i].
La iglesia católica y su explicación de las diferencias entre las poblaciones del mundo.
Pero más aún, la teología no solo sería utilizada para justificar la esclavitud colonial, sino que también sería utilizada para plantearse cuestiones relacionadas con las diferencias entre las poblaciones del mundo.
A partir de que, en un principio, el cristianismo había adoptado la versión judía de la creación divina del hombre y la mujer, según la cual todos los seres humanos provenimos de Adán y Eva.
Sin embargo, esa doctrina igualitarista sobre la unidad de la humanidad empezó a ser cuestionada tras las expediciones ibéricas en África, Asia y América.
De ahí, diversos discursos religiosos, así como distintos miembros del clero se darían a la tarea de tratar de explicar, en sus sermones y publicaciones, las diferencias físicas entre europeos y los nuevos pueblos contactados.
En el caso concreto de los africanos, justificarían su esclavización con el argumento aristotélico de su desigualdad natural. Postura en la cual destacarían especialmente sacerdotes y misioneros jesuitas. Pese a que, la iglesia no la hacía parte de su postura oficial.
Caso paradigmático al respecto sería el del jesuita italiano Alessandro Valignano. Quien elaboraría una tesis sobre las jerarquías entre las poblaciones del mundo según su color de piel. Señalando que, los europeos se encontraban en la parte superior por sus capacidades naturales, nobleza, virtudes y creatividad.
Seguidos de los japoneses, coreanos y otros pueblos asiáticos de piel blanca, pues estos demostraban aptitudes naturales para el ingenio y el razonamiento, pero eran extremadamente belicosos. De ahí, Alessandro colocaba al final a los asiáticos de piel oscura, quienes resultaban ser naturalmente aptos para la servidumbre, por sus bajas capacidades, miserables conductas y actitudes viles.
En el mismo sentido, el misionero jesuita José de Acosta (1540-1600), diría que, “existen pueblos que tienen cualidades negativas y tendencia al mal, debido a que se originan de una simiente maldita. El color oscuro de la piel, como en el caso de los ‘etíopes’ es la marca de esta naturaleza intrínseca e inmutable”.
Asimismo, Alonso de Sandoval (1576-1652), otro misionero jesuita, haría referencia al pasaje del Génesis en donde se menciona que, Cam, después de ver a su padre Noé borracho, y burlarse de su desnudez, recibiría como castigo la esclavitud de sus descendientes (Génesis 9, 18-27).
Y, derivado del castigo, cuando los hijos de Noé; Cam, Jafet y Sem fueran designados como padres de los distintos continentes: Cam sería designado para poblar África, mientras que sus hermanos Jafet, Europa y Sem, Asia.
De manera que, el color oscuro de la piel y el origen africano eran expresión de la inferioridad natural de los negros, destinados irremediablemente a la servidumbre y esclavitud.
Pero más todavía, según Sandoval, el color negro era manifestación de una naturaleza del alma que necesitaba ser “limpiada” a través de la redención que provee el bautismo y su ministerio.
Interpretación desde la cual, la esclavitud no era solamente la herencia de una culpa marcada por el color de la piel, sino una vía de salvación y purificación, una puerta de entrada al proceso civilizatorio mediante la conversión al cristianismo[ii].
En tal sentido e invocando a sus patrones estéticos, los europeos llegaron a concluir que, el día del Juicio Final, los negros bautizados no resucitarían oscuros, sino blancos y resplandecientes, como verdaderos hijos de la luz y no de las tinieblas[iii].
Intentos para eliminar las creencias religiosas de los afrodescendientes.
Conforme a la lógica antecedente, por otra parte, se intentaría suprimir los valores religiosos de los indios y neutralizar las creencias religiosas de los afrodescendientes[iv].
De forma que, la empresa de la esclavitud no solo sería el dominio físico de los esclavos, sino que también tendría como fundamento esencial la imposición de la fe católica, como vía para menguar la fuerza y resistencia que hombres y mujeres oponían a la dominación[v].
Así, la Cédula Real de Octubre, de 1538, ordenaría que los esclavos indios y negros tenían que ir a la ciudad de Santo Domingo para que en la Catedral o en un monasterio aprendieran la doctrina cristiana.
Situación frente a la cual, los afrodescendientes han tenido que escoger entre dos alternativas: adaptarse a los valores de la cultura blanca y europea que caracteriza la tradición católica, asimilando los hábitos y costumbres de esa cultura que no le pertenecen, o bien rescatar sus raíces en las religiones afro, que mantienen sus tradiciones a través de cultos y celebraciones[vi].
Contexto en el que, gracias a que algunos afrodescendientes históricamente han elegido rescatar sus raíces en las religiones afro, se ha podido lograr conservar hasta nuestros días, expresiones de origen Congo y/o yoruba que se ven en la santería cubana o las expresiones proveniente de los grupos fon de Dahomey que se manifiestan en el vudú haitiano o las más complejas de origen bantú, y Congo que se observan en la religiosidad dominicana conocida como Servicio a los Seres.
El caso de la satanización del Vudú.
A partir de relacionarse con los afrodescendientes en distintas partes del mundo, para muchas personas, el Vudú, ha sido sinónimo de la más terrible de todas las magias de la tierra.
Otorgándosele al vudú, un halo satánico y maligno, relacionado siempre con rituales de magia negra, muñecos vudú, venganzas, males de ojo e incluso con los zombis[vii]. Concibiéndoseles a estos últimos, como muertos vivientes que salen de sus tumbas mediante un poderoso hechizo, para cometer horribles crímenes y actos aberrantes por órdenes de un brujo que les realiza un conjuro.
Interpretaciones que, han tenido gran auge partir de series televisivas, películas de cine, revistas, libros y demás. De manera que, el vudú, ha sido llevado a ser mal conocido, desprestigiado y tergiversado, de forma sistemática[viii].
Entramado acorde al que, también los Estados Unidos, han contribuido de gran manera a desvirtuar al vudú.
Al respecto, entre 1898 y 1934, los Estados Unidos tras ocupar a Haití[ix], retratarían a los practicantes del vudú como caníbales y fieles del demonio.
Así, se puede comprender que, con el paso de los años, los estadounidenses destruyeran sistemáticamente templos del vudú, sus tambores sagrados, sus altares, además de reprimir de manera violenta a los antiimperalistas haitianos[x].
Sentido dentro del que, personajes como el teniente estadounidense Faustin Wirkus, quien se llegaría a nombrar gobernador de una pequeña isla, escribiría en sus memorias de 1931, The White King of La Gonave, que, tenían órdenes desde el cuartel general, de hacer un informe que los llevará a tomar medidas punitivas y penales contra todos los sacerdotes y sacerdotisas del vudú.
Y, para remachar tal situación, después de marcharse los marines estadounidenses, dejarían éstos las condiciones para que, iglesias reformadas — protestantes, evangelistas, baptistas— tomaran su lugar, pese a las protestas de la Iglesia católica, la cual desde el primer momento vio peligrar su dominio indiscutible sobre el territorio[xi].
De suerte que, años más adelante, algunos evangélicos cristianos volverían a vender la idea de que los espíritus del vudú son demonios que trabajan para el diablo. Razón por la que, según los evangélicos, Haití ha padecido una larga historia de inestabilidad política y pobreza económica
Sumándose a tal lógica, el fundamentalista cristiano, Marion Gordon Pat Robertson, un pastor estadounidense ex-candidato a la presidencia de los Estados Unidos. Al afirmar que, el terremoto del 2010 ocurrió porque los haitianos habían hecho “un pacto con el diablo”[xii], acto realizado por los esclavos africanos durante la revolución haitiana[xiii].
Pronunciamiento al que se le sumarian los del cónsul de Haití en Brasil, George Samuel Antoine, quien diría públicamente que lo acontecido se debió a la herencia africana que maldijo al país. Agregando, además, que el incidente estaba relacionado con las prácticas del Vudú, la “irracionalidad” y la “incivilidad” de Haití.
Declaraciones que, llevarían al linchamiento de al menos 45 houngans y mambos[xiv], tras ser culpados éstos de haber provocado el brote de cólera que se daría posterior al terremoto.
Bibliografía.
Manuel Góngora Mera / Rocío Vera Santos / Sérgio Costa. Entre el Atlántico y el Pacífico Negro. Afrodescendencia y regímenes de desigualdad en Sudamérica. Publicaciones del Instituto Ibero-Americano Fundación Patrimonio Cultural Prusiano Vol. 174. 2019.
El Economista. Religión y racismo. Por: Venus Rey Jr. 30 de junio de 2020
Los negros y la Iglesia/ Mons. José Dammert B. PDF.
Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Trabajo Social. Eurocentrismo y opresión: contexto caribeño. Por: Dr. Rubén Estremera julio 2004.
Nicolás Duque de Estrada. Doctrina para negros. Explicación de la doctrina cristiana acomodada a la capacidad de los negros bozales. Transcripción e Introducción de Javier Laviña. Barcelona, Sendai Ediciones, 1989, p. 52.
La evangelización del esclavo negro y su integración en el mundo americano Enriqueta Vila Vilar EEHA-CSIC, Sevilla. PDF
Raimundo dos Santos Frei David. Los afrodescendientes y las religiones en América Latina. PDF
REVISTA GOLIARDOS. Año 18. Número XIV. Primer semestre de 2011. ISSN: 2145-986X. Por: María Daniela Romero Amaya. El vudú como unidad esclava: Aparato promotor y difusor del ideal de libertad.
Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Trabajo Social. Eurocentrismo y opresión: contexto caribeño. Por: Dr. Rubén Estremera julio 2004.
[i] En el caso de América Latina, gracias a los detallados inventarios de la Compañía de Jesús en el momento de su expulsión de las colonias iberoamericanas (1759 de las lusitanas y 1767 de las españolas), se sabe al menos que esta orden era dueña de la impresionante cifra de 20.000 esclavos, lo que la convierte en la mayor propietaria de esclavos del continente americano en el siglo XVIII.
Manuel Góngora Mera / Rocío Vera Santos / Sérgio Costa. Entre el Atlántico y el Pacífico Negro. Afrodescendencia y regímenes de desigualdad en Sudamérica. Publicaciones del Instituto Ibero-Americano Fundación Patrimonio Cultural Prusiano Vol. 174. 2019.
[ii] Manuel Góngora Mera / Rocío Vera Santos / Sérgio Costa. Entre el Atlántico y el Pacífico Negro. Afrodescendencia y regímenes de desigualdad en Sudamérica. Publicaciones del Instituto Ibero-Americano Fundación Patrimonio Cultural Prusiano Vol. 174. 2019.
[iii] Los negros y la Iglesia/ Mons. José Dammert B. PDF.
[iv] Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Trabajo Social. Eurocentrismo y opresión: contexto caribeño. Por: Dr. Rubén Estremera julio 2004.
[v] Fernando Pérez Memén en su artículo ―La Iglesia y los Esclavos
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO. FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS. AFRICANÍA EN REPÚBLICA DOMINICANA. TESIS: PARA OPTAR POR EL GRADO DE DOCTORA EN ESTUDIOS LATINOAMERICANOS PRESENTA: CELSA ALTAGRACIA ALBERT BATISTA. 2012.
[vi] Raimundo dos Santos Frei David. Los afrodescendientes y las religiones en América Latina. PDF
[vii] Jot Down. No temas, voy a hablar de vudú. Publicado por Kike Gómez.
[viii] Memorias: Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe. Versión On-line ISSN 1794-8886. Memorias no 26 Barranquilla Mayo / Ago. 2015. Vudú: una visión integral de la espiritualidad haitiana. Por: Iván Renato Zúñiga Carrasco.
[ix] Los marines norteamericanos ocuparon militarmente Haití por 17 años desde 1919 a 1934 desatando una campaña feroz de desprestigio de la cultura y de sus habitantes convirtiendo a Haití en el país de las sombras y de los zombis, en el país del vudú, para muchos como hemos mencionado sinónimo de magia negra, cultos salvajes y oscuros, nombrándolala más negra de todas las magias.
A la miseria de los habitantes se le agregó la falsa convicción de una pobreza cultural en la que el vudú, como centro de esa cultura, fue atacado por todos los gobiernos en un plan de destruir la cultura ancestral: pocos objetos del culto se salvaron en la llamada Campaña anti supersticiosa orquestada por la iglesia católica en 1943.
Pero no se había visto lo más lamentable, cuando el régimen tiránico de los Duvalier manipuló el culto vudú y el propio Papa Doc se proclamó supremo sacerdote.
Así, esta religión que había sido desde sus inicios fuente de rebelión y de protesta, se pervirtió con la injerencia directa del poder político en su liturgia.
En 1996, tras la visita del «príncipe de Allada», se inició en Haití el movimiento de Leglise de Zantray. Algunos hounganes(sacerdotes) reconocidos pretendían estructurar el vudú a la manera de la Iglesia católica. Para ello empezaron a realizar, por ejemplo, misas dominicales de contenido vuduizante pero siguiendo unas formas muy similares a las católicas, con bendición del pan y del vino incluida.
Memorias: Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe. Versión On-line ISSN 1794-8886. Memorias no 26 Barranquilla Mayo / Ago. 2015. Vudú: una visión integral de la espiritualidad haitiana. Por: Iván Renato Zúñiga Carrasco.
[x] Una letanía de libros y películas creados durante la ocupación de Estados Unidos dibujaron imágenes racistas de haitianos y del vudú, que todavía orientan nuestras percepciones sobre Haití y la manera en que tratamos a ese país.
Películas como White Zombie (1932) y I Walked With a Zombie (1943) tomaron la realidad de la mano de obra explotada en el Caribe y fabricaron una figura mítica que hoy sigue estando en el centro del género del horror en el cine.
CNN. Los mitos alrededor del vudú, la religión de Haití que ha sido distorsionada durante décadas. Por CNN. 20 Abril, 2017.
[xi] El vudú haitiano: una cuestión de Estado (1804-1987). Por: Joan Gimeno. PDF.
[xii] CNN. Los mitos alrededor del vudú, la religión de Haití que ha sido distorsionada durante décadas. Por CNN. 20 Abril, 2017.
[xiii] ISSN 0329-2142 Nº 18 apuntes DE INVESTIGACIÓN / Lecturas en debate. Religiosidad y nación Reflexiones sobre el Vudú haitiano a partir de la obra de Läennec Hurbon. Por: JOSEPH HANDERSON. PDF.
[xiv] Houngan término creole que designa al sacerdote, chamán u oficiante varón de los rituales de la religión vudú haitiana, en tanto que la sacerdotisa u oficiante femenina se conoce como mambo.
Ramón César González Ortiz, licenciado en Sociología y maestro en Estudios Políticos por la UNAM.
BLOG DEL AUTOR: Ramón César González Ortiz
