Un a√Īo despu√©s de quedar libre el paramilitar se volvi√≥ a casar con una exreina y se gasta parte de lo que tiene esperando ser enviado a su segundo pa√≠s, Italia

Por: Iv√°n Gallo | septiembre 18, 2022

El 30 de julio del 2004 Salvatore Mancuso creía que había ganado la guerra. Después de ordenar masacres tan devastadoras como la del Salado, en plenos Montes de María, de hacer una fortuna enviando toneladas de cocaína a los Estados Unidos, de despojar a centenares de campesinos sus tierras, Mancuso se presentó al Capitolio de Colombia, escoltado por parlamentarios amigos y su discurso, auto proclamándose héroe salvador de la guerrilla, se robó los aplausos. Llegó estrenando pinta de Armani y zapatos Ferragamo y hasta los meseros del Congreso se desvivían por atenderlo.

S√≥lo le quedaba entregar las armas, confiar en la pol√≠tica de sometimiento a la justicia que propon√≠a el entonces presidente, √Ālvaro Uribe, y vivir tranquilo con los millones que amasaba como latifundista y ganadero, adem√°s de negocios fachada para lavar d√≥lares en Cartagena y Barranquilla, una empresa que hab√≠a empezado a armar desde que decidi√≥ transformarse en el comandante de un ej√©rcito violento que llen√≥ de terror y sangre el campo colombiano identificado como las Autodefensas Unidas de Colombia.

Era alto, hijo de un mec√°nico italiano emigrante que manejaba el mejor taller de Monteria apuesto y motocrosista. Estudiaba ingenier√≠a en la Universidad Javeriana, realiz√≥ un par de m√≥dulos de ingl√©s en la Universidad de Pittsburgh. Se cas√≥ con Martha Dereix, proveniente de una familia tradicional y acomodada que le dio entrada a los c√≠rculos sociales de la ciudad. Los Dereix formaban parte de un pu√Īado de familias francesas que llegaron a del siglo XIX en el gobierno de Rafael Reyes a extraer madera fina de las selvas del Sin√ļ, especialmente √©bano y cedro y que hicieron una fortuna tumbando bosques que terminaban en Europa, que luego convert√≠an en potreros que terminaron conformando la hacienda Martha Magdalena, el nombre de las dos esposas de los franceses. Un enorme latifundio de 2.000 hect√°reas, en el que luego sembraron cacao, s√≠mbolo de la riqueza familiar.

Dereix tuvo con Mancuso tres hijos, Jean Louis, Gianluigi y Jean Paul, una pareja entronizada en la sociedad de Monter√≠a que termin√≥ incluso en su momento aplaudiendo el coraje del Mono Mancuso que levantarse en armas para defenderlos a todos del cerco de la guerrilla del EPL y luego las Farc que amenazaba sus propiedades en los a√Īos noventa.

Asist√≠a sin ning√ļn empacho a las audiencias de Justicia y Paz escoltado, encorbatado y con camionetas 4X4 y encaraba a las v√≠ctimas, como se recuerda una de ellas del 10 de diciembre del 2004. La soberbia lo desbord√≥ y termin√≥ dejando a Martha Dereix para irse con una muchacha monteriana veinte a√Īos menor, Margarita Zapata. A pesar de los se√Īalamientos en los tribunales de justicia y paz -1.400 cr√≠menes acumulados- invit√≥ a una fiesta de matrimonio con cinco orquestas para 250 personas en donde no faltaron los pol√≠ticos, ganaderos y empresarios con quienes los un√≠a v√≠nculos de conveniencia.

Sin embargo, a pesar de su arrogancia, no pudo evitar tener que rendir cuentas a la justicia. Terminó detenido junto con varios jefes paramilitares en la cárcel de máxima seguridad de Itaguí, donde siguió delinquiendo. Esta fue la justificación del Presidente Uribe para sorprenderlo, el 13 de mayo del 2008.

Lleg√≥ a una prisi√≥n de alta seguridad en Estados Unidos. Estuvo detenido trece a√Īos acusado de narcotr√°fico. Logr√≥ rebajas por delaciones entre los que se recuerda a siete pol√≠ticos, 45 congresistas, 65 miembros de la fuerza p√ļblica y siete empresas extranjeras ligadas a las AUC. Se√Īal√≥ al ex presidente √Ālvaro Uribe V√©lez.

Mancuso pas√≥ su reclusi√≥n en Unidad L de la Nothern Neck Regional Jail, una de las c√°rceles con las peores condiciones de Estados Unidos, que hicieron mella en su fortaleza f√≠sica, como bien lo reconoce su abogado cubano-norteamericano Joaqu√≠n P√©rez. Fueron catorce a√Īos de una rutina dif√≠cil de soportar. D√≠as iguales sin navidades ni domingos; una hora semanal de sol, con un par de uniformes color naranja, cuatro camisetas blancas, cuatro pares de b√≥xer, dos pares de medias y dos pares de zapatos. Los horarios son fijos, se desayuna a las 4:30 de la ma√Īana, se almuerza a las 11 y se cena a las 4 de la tarde. El calor llegaba a los 33 grados y el aire acondicionado pocas veces funcionaba.

Lo peor ocurri√≥ cuando el 4 de agosto del 2017 lo metieron, seg√ļn √©l y su abogado sin motivo, a una celda de castigo en donde estuvo incomunicado en un cofre de 2 metros por tres metros, sin ventanas, ni luz natural y en donde perdi√≥, en los 21 d√≠as que dur√≥ el castigo, 15 kilos y, por momentos sinti√≥ perder la noci√≥n del tiempo. Esto pudo traerle como consecuencia alg√ļn problema neurol√≥gico que hoy padece. Fue el alto costo que pag√≥ por haber, seg√ļn el abogado Perez, por haberse ofrecido a dar informaci√≥n acerca de Santiago Uribe y el grupo de los 12 ap√≥stoles, un cap√≠tulo que ya la justicia colombiana cerr√≥ a favor del hermano del expresidente.

Mancuso encontr√≥ informaci√≥n que hundi√≥ al general Mauricio Santoyo, jefe de seguridad de √Ālvaro Uribe mientras fue presidente y sobre 12 generales del ej√©rcito que se prestaron para colaborar con los paras, adem√°s de entregar informaci√≥n sobre la multinacional Chiquita Brands y su apoyo a combatir la guerrilla financiando ej√©rcitos irregulares.

El a√Īo pasado Mancuso sali√≥ libre en Estados Unidos, pero su aspiraci√≥n es disfrutar de la libertad en su pa√≠s de origen familiar, Italia. Pero su caso se encuentra en un limbo jur√≠dico. A pesar del riesgo de regresar a Colombia, no ha descartado comparecer ante la JEP, aunque este tribunal no lo ha aceptado. Voluntariamente aport√≥ su versi√≥n y pidi√≥ perd√≥n a las v√≠ctimas en el escenario de la Comisi√≥n de la Verdad, la conciencia, parecer√≠a que le pesa pero a√ļn no logra saldar cuentas.

Su salud flaquea. En unos exámenes de sangre que se hizo poco antes de salir del penal, se verificó que sufre de hiperlipidemia, que revela colesterol muy alto, padece de constantes dolores de cabeza, se está quedando ciego, debido a la poca luz que recibió en la celda, ahora sólo puede leer por el ojo derecho, perdió los dos dientes delanteros y el cansancio lo atormenta las 24 horas del día.

Mancuso, a sus sesenta a√Īos, luce encorvado, achicado y lo √ļnico que espera son d√≠as de tranquilidad, ojal√° fueran en Monter√≠a y volver a vivir tranquilo. Estando en cautiverio se separ√≥ de su segunda esposa y ahora tiene una relaci√≥n con una exreina de Antioquia. Sin embargo, del poderoso guerrero que dobleg√≥ la clase pol√≠tica, que actuaba como el gobernador de C√≥rdoba, que quitaba y pon√≠a funcionarios, que logr√≥ capturar la Universidad y la prestaci√≥n de los servicios de salud, que lleg√≥ a acumular grandes cantidades de tierra y de cabezas de ganado, que sabore√≥ las mieles del poder capitalino en el propio Capitolio de Colombia y que so√Ī√≥ incluso en ser Presidente de Colombia, no queda ni el rastro. Envejecer tranquilo es lo m√°ximo que puede a√Īorar.