Por Félix Carrillo Hinojosa

Si Colombia, a través de sus diversos órganos de control, revisaran cada obra inconclusa, los atracos al erario público que son el pan de cada dia, habría que hacer un nuevo país como en efecto debe ocurrir. Porque para nadie es un secreto, que las mañas indecentes que tiene el colombiano, lo hace a dónde llegue, un ser al que se le debe tener cuidado. En España, Miami, Chile, desplazaron a las mafias de esos países y en otros lugares, son protagonistas de las peores acciones sociales.

Por eso las personas que realizan sus diversos trabajos con honestidad, tratan en lo posible, de no conectarse con ellos, porque siempre están dispuestos a la realización de la vuelta, del cruce, midiendosele a todo sin importar jugarse la vida. Esa clase de personajes, son de distintos pelambres, la mayoría de ellos, para sorpresa de algo que ya no es sorpresa, pertenecen a la «gente de bien».

Sin lugar a dudas, los órganos de control, tanto para lo público como privado, están impotentes, casi que sometidos por la fuerza que ha tomado «el soborno» a que se ven sometidos por los sancionados, que hacen todas las maromas posibles para lograr «casa por cárcel», «sanciones pirricas», «preclusiones de dudoso procedimiento».

A todo eso, está expuesto la Colombia que se estacionó por acción y omisión cultural de una gente conforme y pasiva con lo que pasa. El cinismo de los implicados en tantas acciones corruptas es de récord Güines y del grupo de abogados, que hacen de una mentira una instrumentación de verdad, es proporcional al negociado que se desarrolla en nombre de la justicia. Que hay jueces, fiscales, magistrados y servidores públicos honestos, es verdad, pero cada día que pasa, son más escasos.

Estamos en manos del saqueo y la Colombia decente tendrá que sacudirse. El día que eso ocurra, los bandidos tratarán de comprar escondedero a pesos, esperamos esta vez, una actitud no cómplice de la CIUDADANÍA. El panorama no es el mejor. Son pocos los que se salvan. Las denuncias de las unidades investigativas por muy seria que sean sus resultados, no dejan de ser, la parodia risible del día para una mafia, que se tomó a Colombia.

Ese grupo execrable de bandidos con corbatas que se pavonean en los grandes salones, son los mismos que entre manteles, desgreñan a Colombia. Hay que recuperar la confianza perdida, no a través de estos gobiernos patrocinadores de prácticas indecentes, sino con un cambio serio y decente que le dé un vuelco a esta sociedad con muchas enfermedades.

Creo y confío en esta CIUDADANÍA que está cansada pero no vencida, que cree que las próximas elecciones, como una buena y nueva oportunidad para decir NO MÁS. Las URNAS están a la espera de ese VOTO, que ayudará a pensar de mejor manera, a una COLOMBIA herida, pero no derrotada».#Desdemiraya

Félix Carrillo Hinojosa