CAROLINA ÁVILA CORTÉS 27 NOVIEMBRE 2019 – PACOCOL.ORG
En un video que se conoció en redes sociales, el soldado anunció sufrir matoneo por parte de sus compañeros. Dijo que fue estigmatizado por apoyar el paro y denunciar falencias en la institución. Su familia pide que el Estado les brinde a sus hermanos las oportunidades de estudio que él no tuvo.
“Yo peleo por un futuro mejor, por mis padres, por mí y por tus hijos”. Este es el mensaje cifrado que el soldado Brandon Cely Páez escribió en su cuenta de Instagram. La foto que acompaña la frase es de una mujer que sostiene una pancarta en la que se lee: “Quiero estudiar Medicina, pero no puedo pagar un semestre que cuesta entre $8 y $22 millones”.
Brandon se suicidó el pasado sábado, a sus 21 años, después de denunciar en un video el matoneo y la estigmatización de los que fue víctima por parte de algunos de sus compañeros en el Ejército por defender el paro nacional y el derecho a la educación. “Me han quitado la voz acá. No tengo derecho a decir las falencias del sistema de salud militar o las irregularidades, porque podría acarrear acciones penales para mí”, dice al comienzo del video de tres minutos, conocido en redes sociales este martes. Y agregó: “Apoyo total y plenamente el paro colombiano por las inconformidades del pueblo, y como soy soldado y no puedo decir esto, he decidido acabar con mi vida”.
Ser médico era su sueño, pero no tuvo las condiciones económicas para lograrlo. Vivía, junto a su mamá, Heidy, y sus tres hermanos menores en una casa humilde en el barrio Ciudad Latina en Soacha. Hizo un técnico en sistemas y se graduó como auxiliar de enfermería en la Escuela de Salud San Pedro Claver, en 2017, con la ilusión de acercarse más a la profesión que quería ejercer.
En su colegio, la Institución Educativa Ciudad Latina, siempre ocupó los primeros puestos y fue el personero. Tenía espíritu de liderazgo, era soñador y muy inquieto por la vida, así lo describen sus tías.
“Apoyo a mis compañeros estudiantes. Reitero que estoy muy feliz porque han dejado de callar”, señala también en el video. Como muchos jóvenes de estrato socioeconómico bajo, entrar el Ejército fue su única opción para tener una mejor calidad de vida. Sus dos prioridades eran comprarle una casa a su mamá, mujer cabeza de hogar, y darles estudio a sus hermanos: Daniel, John y Katherine.
Heidy, de 38 años, es vendedora ambulante en el centro de Bogotá. Brandon fue testigo de cómo ella era perseguida por la Policía y llegaba la casa sin ningún producto, pues todo se lo habían decomisado por la supuesta ocupación del espacio público.
En diciembre de 2018 decidió entrar al Ejército para “servirle a la patria”; pero en el video demostró su desencanto por esta institución. Les dijo: “No somos de derecha, no somos de izquierda, somos el pueblo. Piensen por qué se constituyó el Ejército”.
Su tía María Luisa cuenta que Brandon llamaba a su madre constantemente, llorando por las presiones que sufría en el Ejército desde hace dos meses, justo cuando fue trasladado a la base militar de Limoncito, en Nilo (Cundinamarca). Allí le decían que era un disociador y un hombre de izquierda extrema por hablar públicamente de las falencias que él veía en esa institución.
El día antes de su muerte volvió a llamar a su madre para decirle que no aguantaba más y que se iba a ir. Ella le dijo que aguantara un poco más, que ya le quedaba poco menos de dos meses para terminar su servicio militar. Según su tía, su meta era terminar el servicio, irse a vivir solo, buscar trabajo y estabilidad económica antes de conformar una familia.
Gráfica Brandon Cely tenía 21 años, era auxiliar de Enfermería y técnico en Sistemas. Entró al Ejército en diciembre de 2018. / Archivo personal.
El Espectador
Soldado que apoyaba Paro Nacional apareció muerto después que grabara este video
