Hermano, Comandante, Pueblo
“Y me permito compartir con ustedes una visión histórica desde mi afecto fraternal. ¿Cómo surgió este líder universal que interpretó de manera excepcional el sentir de su pueblo?”… escribe Adán Chávez

A tres años de la siembra de nuestro Comandante Eterno tenemos un remolino de emociones en el alma, “tristeza a veces, alegría a veces”, como decía el cantor del pueblo Alí Primera.
Hemos visto al pueblo venezolano, en todo el territorio nacional, rindiendo hoy homenaje a quien es y será por siempre el líder ideológico, político y espiritual de la Revolución Bolivariana.
Hemos visto a los pueblos del mundo, en todos los continentes, realizar manifestaciones de solidaridad y compromiso con el pensamiento universal de Hugo Chávez, para construir otro mundo posible, una alternativa al capitalismo salvaje y a la opresión imperialista.
Cargamos a flor de labio sentimientos, alegrías, nostalgias, recuerdos imborrables, que sin lugar a dudas se conjugan y nos dan fortaleza para seguir con su legado: consolidar la Patria Socialista.
Y me permito compartir con ustedes una visión histórica desde mi afecto fraternal. ¿Cómo surgió este líder universal que interpretó de manera excepcional el sentir de su pueblo?
Miremos en este instante cada uno de los rostros de ese pueblo que hoy está en la calle resistiendo la agresión de la burguesía y del imperialismo con su esperanza de Patria invicta; en cada gesto, en cada sonrisa, en cada decisión de vencer las dificultades, del tamaño que sean, vemos a Hugo Chávez: al Chávez Arañero, al Chávez Tribilín, al Chávez Maisanta, al Chávez Soldado, al
Chávez del 4 de Febrero, al Chávez Presidente del pueblo… al Chávez hijo de Bolívar, que llegó para quedarse para siempre en la historia Nuestroamericana.
Porque del pueblo humilde salió y ahí continúa nuestro Comandante Eterno…
Podríamos comenzar a andar el camino por ese Chávez Arañero, el que vivió junto a nuestra Mamá Rosa. De la Mamá Rosa y la casita de Sabaneta, donde crecimos juntos, Hugo cultivó para siempre en su alma el amor al trabajo y la solidaridad con los más humildes; el cuido y la protección de la naturaleza, el respeto a los mayores, la importancia del consejo oportuno. En el patio mágico de la abuela resonó la risa de nuestra vieja querida, hasta que un 2 de enero de 1982 la sembramos en medio de retoños y de amaneceres.
En esos años de infancia, abonados también por las enseñanzas de nuestros padres, crecimos sintiendo los rigores de la pobreza; ellos sembraron para siempre el amor profundo en el corazón del Gigante Eterno. Allí se forjó su carácter amoroso y recio.
TRIBILÍN
Más adelante apareció el Chávez Tribilín, el de la pasión por la pelota (fanático del Magallanes), buen estudiante, de notas sobresalientes, amante de la pintura; voluntarioso, cariñoso, precoz devorador de libros, cantante y animador de actos. Allí comenzó a tomar fama de buen orador.
Para ese entonces tuvimos que salir de Sabaneta y mudarnos a la capital del Estado para seguir estudiando. En el transcurso de esos años comienza la amistad con los Ruíz Guevara. Es el viejo Ruíz Guevara quien adentra a Hugo en el conocimiento de otro Maisanta, muy diferente a las historias que habíamos escuchado. Ahí se despierta su interés por conocer la verdad sobre nuestro bisabuelo, Pedro Pérez Delgado.
Desde ese momento Chávez se propuso seguir buscando más revelaciones sobre el bisabuelo, para lo cual no escatimó esfuerzos, que lo llevaron a Apure, Aragua, diferentes rincones de Barinas y hasta a Colombia. Esa idea se convirtió en un empeño vital por redimir y rescatar al verdadero Pedro Pérez Delgado.
Luego viene su decisión de entrar a la Academia Militar, pensando que desde allí podría hacer realidad su sueño de ingresar en un equipo de beisbol profesional. Salió de Barinas rumbo a Caracas, aunque la abuela Rosa le decía que debía dedicarse a otra profesión porque era muy “disposicionero”, y en la casa tampoco todos estaban de acuerdo.
EN LA ACADEMIA MILITAR
En la Academia descubrió la grandeza de Bolívar y bebe con avidez de la sapiencia de su maestro Jacinto Pérez Arcay.
Fue por esos años, en 1973 más exactamente, donde por primera vez me aparecí a visitar a Hugo en la Academia después de participar en Caracas en una reunión del partido de izquierda donde militaba, el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) y le comenté sobre los documentos que estábamos discutiendo en esos días. También, por los acontecimientos del momento, Chávez se había acercado a las ideas de Allende, de Omar Torrijos, de Juan Velasco Alvarado.
El período de la Academia fue simiente para quien ya se estaba convirtiendo en el líder histórico de nuestro proceso revolucionario.
MAISANTA
Al concluir esa etapa comienza la historia relacionada con La Marqueseña, su primera misión militar, tierra donde vivió el legendario Maisanta y donde también acamparon las tropas de Zamora. Podríamos decir que esa fase de su existencia es la del Chávez Maisanta, marcada por la lectura, en 1975, de la novela del barinés José León Tapia, Maisanta, el último hombre a caballo. Allí encuentra la historia del escapulario con la imagen de la Virgen del Socorro y el Corrido de Caballería “Maisanta”, que tantas veces le oímos declamar con pasión.
Es en 1978 cuando surge el Chávez Conspirador, Subversivo. Recuerdo haber conversado mucho con él sobre la importancia de que se mantuviera en el ejército y garantizara allí la presencia de jóvenes oficiales progresistas, a la vez que se adentró en las ideas de lucha y compromiso que enarbolaba el Partido de la Revolución Venezolana.
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