
ENTREVISTA ESPECIAL
No todo es retroceso en el actual Parlamento brasileño. Con cuatro años en la lucha por la democratización de la comunicación fue re-instalado recientemente, en la Cámara de Diputados, el Frente Parlamentario para la Libertad de Expresión y el Derecho a la Comunicación Pública (Frentecom). El objetivo es guiar a la sociedad civil, legisladores y gobiernos [en sus varios niveles] a avanzar en la ampliación del acceso de la población a los medios de comunicación, a través de políticas públicas, además de luchar por garantizar la diversidad en las voces que transmiten información en Brasil.
Para explicar cómo funciona el Frentecom en este contexto, Adital entrevistó a la diputada Luiza Erundina [Partido Socialista Brasileño – PSB – São Paulo], miembro de la coordinación de ese Frente. Para ella, es necesario cambiar radicalmente el marco legal del sistema de comunicación del país, que data de hace unos 50 años y hoy es obsoleto para la presente realidad brasileña; este viejo marco favorece la concentración de los medios de comunicación en manos de monopolios y oligopolios, incrementada por la propiedad cruzada de los medios de comunicación.

La diputada señala que otro de los temas a ser abordados por el Parlamento se refiere a las normas sobre subvenciones y renovación [de frecuencias] actualmente sin ningún control por parte de la sociedad, para garantizar la calidad de la programación y una distribución más justa de los medios de comunicación. «las frecuencias electromagnéticas son de titularidad pública, malversadas por un puñado de compinches en el sector privado, la explotación del ilegal proselitismo religioso y político», indica la parlamentaria.
ADITAL – El Frente Parlamentario para la Libertad de Expresión y el Derecho a la Comunicación, con Participación Popular fue relanzado recientemente en la Cámara de Diputados. ¿Cómo debe ser el trabajo de interlocución con el Parlamento brasileño?
Luiza Erundina – El Frentecom funciona hace más de cuatro años. Es un logro importante de las organizaciones de la sociedad civil que luchan en defensa del derecho a la comunicación como un derecho humano fundamental. Es el resultado de la Primera Conferencia Nacional de Medios de Comunicación (Confecom). Reinstalado recientemente, está reanudando el trabajo que venía realizando en estos años y constituye un importante espacio democrático para el diálogo entre el parlamento, el gobierno y la sociedad civil, en torno a la política de los medios de comunicación del país.
ADITAL – ¿Cómo se la construcción del FrenteCom en relación al diálogo con las organizaciones de la sociedad civil?
LE – El Frentecom tiene como peculiaridad de su constitución, el haber involucrado diputados (as) y decenas de organizaciones de la sociedad civil. Está dirigido por un colegiado formado paritariamente, por parlamentarios de diferentes partidos políticos y representantes de las entidades integrantes. Desarrolla una agenda que incluye los temas cubiertos por la política nacional de comunicación del gobierno federal y los asuntos procesados por la Comisión de Ciencia, Tecnología, Comunicación e Informática (CCTCI) de la Cámara de Diputados, dando seguimiento sistemático al funcionamiento de la Comisión; interfiriendo incluso, en las discusiones de los temas que componen sus agendas. También promueve y participa en iniciativas tales como audiencias públicas, foros, seminarios y debates sobre la comunicación, tanto en el ámbito interno del Congreso Nacional, como en la sociedad.
ADITAL – ¿Cuáles son actualmente los principales asuntos relativos al derecho a la comunicación en el país?
LE – El principal asunto que en cierto sentido, abarca también a las demás preocupaciones es la democratización del acceso de todas y todos ciudadanos (as) a los medios de comunicación, con el fin de garantizar la libertad de expresión como un derecho humano fundamental. Como consta en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU [Naciones Unidas] y en la Constitución Brasileña de 1988.
En la práctica, es necesario cambiar radicalmente el marco legal del sistema de comunicación de Brasil que es obsoleto porque está vigente hace más de medio siglo, favoreciendo una extraordinaria concentración de los medios de comunicación en manos de unos pocos grupos. O sea, monopolios y oligopolios, exacerbados por la propiedad cruzada de los medios de comunicación. Lo que significa que la misma persona o grupo tiene la concesión de los diferentes medios de comunicación, como televisión, radio, Internet y otros.
Otro tema que debe ser abordado por el Parlamento se refiere a las normas de otorgamiento y renovación de concesiones, actualmente sin ningún control por parte de la sociedad. Para garantizar una programación de calidad y una distribución más justa de los medios de comunicación, ya que las frecuencias electromagnéticas son un patrimonio público indebidamente apropiado por media docena de compinches en el sector privado, que las explotan ilegalmente promoviendo el proselitismo religioso y político.
Además, los períodos de concesión son excesivamente largos, la de un canal de televisión es por 15 años y la frecuencia de radio por 10, con el agravante de que, terminado el plazo, las renovaciones se hacen indefinidamente y son casi automáticas. Yo añadiría el hecho de que los concesionarios arriendan espacios de su cuadro de programación a terceros sin la autorización del órgano otorgante, lo que es ilegal.
ADITAL – ¿Cuáles son los principales obstáculos que obstruyen este derecho a la población brasileña, en los diversos medios y expresiones?
LE – Los obstáculos al derecho de la población brasileira a la información y la comunicación en los múltiples medios y expresiones son diversos. Empezando por el desconocimiento por parte de los ciudadanos, de este derecho, y ´por el dominio y la presión de los concesionarios de los medios de comunicación sobre los gobiernos, diciendo, falazmente, [ante cualquier control gubernamental] que se trata de censura o amenaza a la libertad de expresión. Debe sumarse a esto la debilidad y la omisión de los sucesivos gobiernos para establecer límites a los abusos de los «dueños» de los medios de comunicación, que generalmente violan determinaciones legales en relación con los derechos de la población.
ADITAL – ¿Qué acciones iniciales pretende realizar el FrenteCom para reducir la concentración de los medios de comunicación? En este sentido, ¿en torno de qué principales propuestas podría darse la regulación de los medios en Brasil?
LE – El Frentecom aboga por un nuevo marco regulatorio para el sistema de comunicación en Brasil, con el propósito de corregir la enorme concentración de los medios de comunicación social. En este sentido, participa en la recolección de firmas para un Proyecto de Ley de Iniciativa Popular, que el Foro Nacional por la Democratización de la Comunicación (FNDC) está patrocinando, elaborado sobre la base de las propuestas aprobadas por el I Confecom, que elimina todos los aspectos de la legislación vigente, que impiden la democratización de los medios de comunicación y la garantía del derecho a la libertad de expresión.

ADITAL – ¿Cómo ampliar la inclusión de los medios contra-hegemónicas de comunicación en las políticas públicas del Estado, incluida la asignación de los fondos públicos?
LE – Sólo cuando el gobierno brasileño entienda que la democratización de los medios de comunicación es la principal reforma estructural que debe ser realizada. Como condición para las otras reformas estructurales puedan realizarse, porque sólo entonces habrá la fuerza política necesaria para promoverlos. Actualmente, nuestro sistema de radio radiodifusión comunitaria tiene sólo unos 5.000 canales autorizados, mientras que más de 20.000 operan irregularmente. Otro grave problema que enfrentan es sin duda la falta de financiación y, hasta el momento, el gobierno no ha mostrado ningún interés en resolverlo.
ADITAL – El estado brasileño está pasando por un momento en que el perfil
conservador está muy concentrado tanto en el Legislativo como el Ejecutivo. ¿Cómo evalúa el ambiente político para las demandas de democratización de la comunicación?
LE – El actual momento político es, sin duda, el peor para la preservación y avance de los logros en todos los sectores, especialmente para las demandas relativas a la democratización de las comunicaciones. Prueba de ello es la composición de CCTCI en la actual legislatura, hegemonizada por los fundamentalistas religiosos, por quienes detentan las concesiones de los medios.
ADITAL – ¿Cómo evalúa el potencial de discusión en torno a este espectro con el gobierno federal, la Cámara de Diputados y el Senado?
LE – En el gobierno federal, la Cámara de Diputados y el Senado, no hay apertura para el diálogo sobre este tema. O se impone por la movilización y la presión de la sociedad, o nada va a cambiar. Nunca hubo apertura, y mucho menos en este momento, en que las instituciones políticas están acorralados y sin iniciativa.
ADITAL – ¿Cómo resistirse a esta política conservadora, que viene imponiendo un retroceso en los derechos de los ciudadanos, este año?
LE – Tenemos que tener paciencia histórica, como decía el maestro Paulo Freire. Estamos Somos una fase de mera resistencia y poca capacidad de iniciativa política, pero no hay que desanimarse. El desaliento es conservadora y nos congela, mientras que la esperanza es revolucionaria, como la energía contagiosa y movilizadora. Según lo recomendado por su parte, el Papa Francisco: No debéis jamás perder la esperanza. Sed promotores de esperanza”.
Traducción: Ricardo Zúniga
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