cuba_dialogos_paz0Bogotá, 26 nov (PL) Pese a la interrupción de las conversaciones entre representantes gubernamentales y de las FARC-EP, persiste hoy optimismo en Colombia en relación con la futura reanudación de los diálogos para sepultar el conflicto armado.

Aunque con diferentes enfoques, matices y condicionamientos, las declaraciones de ambas partes beligerantes convergen en la necesidad de proseguir las pláticas hasta alcanzar la firma de la paz.

Entre las exhortaciones a restablecer la mesa de La Habana, sede de los encuentros, no faltan reproches al presidente Juan Manuel Santos por interrumpirlos unilateralmente tras la desaparición del general Rubén Darío Alzate, en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP).

Trataron de convertir un episodio en una crisis, son las consecuencias de dialogar en medio del conflicto, opinó el senador Iván Cepeda, criterio con el que coinciden otros líderes sociales, activistas y voceros de la agrupación guerrillera.

Según los acuerdos iniciales de las dos delegaciones, nada que ocurriera en los escenarios de enfrentamiento podría alterar o detener el avance de las gestiones en la capital cubana, decisión adoptada ante la negativa del ejecutivo para decretar un cese bilateral de las hostilidades.

Luego de la suspensión del viaje del equipo gubernamental a Cuba, además de reivindicar la captura de Alzate, el movimiento insurgente anunció su pronta liberación, así como la del cabo Jorge Rodríguez, la abogada Gloria Urrego y dos soldados profesionales.

Con ayuda de los países garantes de las conversaciones (Noruega y Cuba) fueron entregados la víspera al ejército Paulo César Rivera y Jonathan Díaz, capturados como prisioneros de guerra por las FARC-EP en Arauca el pasado 9 de noviembre, luego de un combate.

Poco después del acontecimiento, el mandatario colombiano aseguró que las liberaciones constituyen un paso importante, además de demostrar la madurez y fortaleza del proceso, aún cuando restan las del comandante de la fuerza de tarea Titán y sus dos acompañantes, detenidos en el departamento de Chocó mientras transitaban por un área de operaciones de guerra.

Según denuncias del jefe guerrillero Rodrigo Londoño, alias Timochenko, la militarización de la zona a orillas del río Atrato, complica los procedimientos para poner en libertad a las tres personas (dos militares y una civil).

En un editorial titulado Seamos serios, condenó el incremento de las maniobras del ejército con bombardeos y ametrallamientos, despliegue que incumple los acuerdos e impide la materialización de lo pactado.

Santos pacta los protocolos pero intenta arrebatar por la fuerza a los prisioneros, insiste quizás en precipitar una desgracia que ninguno desea, agregó.

En el escrito que acusa al ocupante de la Casa de Nariño de violar las reglas del juego y usar un doble discurso, Timochenko plantea que las cosas no podrán reanudarse así no más, habrá que hacer diversas consideraciones, afirmó.

Pero por encima de cualquier planteamiento, la exitosa entrega de los soldados Rivera y Díaz demuestra la voluntad de las FARC-EP para continuar sentados a la mesa en La Habana y dejar atrás más de medio siglo de confrontación interna.

En tanto, las próximas horas siguen siendo cruciales para el proceso de paz, cuyo reinicio fue condicionado al regreso de Urrego, Rodríguez, Alzate y los otros dos uniformados.

Atemorizados por lo que pudiera ocurrir, los habitantes de Quibdó, capital chocoana, piden una solución con celeridad.

Lo más importante es que vamos a tener muy pronto de regreso al general, con vida, y también muy vivo el proceso que se surte en La Habana, aseguró la abogada y defensora de derechos humanos, Piedad Córdoba, quien participó con anterioridad en similares operativos.