Por: Rodrigo López Oviedo||Con el propósito de animar a las fuerzas democráticas en el propósito de desarrollar el Frente Amplio por la Paz, la democracia y la justicia social, la excandidata vicepresidencial Aída Avella está recorriendo el país, y el Tolima no podía ser la excepción. Este 19 de noviembre tuvimos la dicha de tenerla en Ibagué por tercera vez, luego de un exilio de 17 años al que la condenaron los bazucasos de la extrema derecha, que aún continúan.
En esta visita, Aída Avella fue la protagonista de tres eventos especiales: por la mañana atendió una rueda de prensa, en la tarde animó un encuentro de activistas de diversas tendencias políticas y sociales y, en la noche, se reunió con estudiantes y miembros de otros estamentos de la Universidad del Tolima.
En sus intervenciones, dejó claro que todos los integrantes del Frente Amplio por la Paz están comprometidos a defender el proceso de diálogos entre el Gobierno y las FARC -al cual debe integrarse al ELN- y la materialización de sus acuerdos, los cuales deben ratificarse a través de los mecanismos que allí mismo se acuerden.
Del Frente hacen parte, entre muchas organizaciones, la Unión Patriótica, el Congreso de los Pueblos, Marcha Patriótica, los progresistas, los comunistas, parte del Polo, un gran sector ambientalista y, en general, personalidades y organizaciones de izquierda, aunque dispuestas a aliarse con quienes vean en la paz la tarea más importante de hoy.
Tan amplio abanico de integrantes actuales y potenciales hace que el Frente se vea en la necesidad de un discurso nuevo, atrayente, realmente convocante. Así lo hizo ver la presidenta de la UP, quien propuso recoger los problemas realmente sentidos por la población, como el de la salud y la educación, hoy convertidas en mercancía, así como el del agua, que ha sido sometida a fuerte agresión oficial a través de la locomotora minera. Sugirió salir en rescate del mar, del cual señaló su importancia como fuente de empleo y de recursos alimentarios y propuso revivir nuestra marina mercante.
No podía dejar por fuera de sus propuestas el llamado a reindustrializar al Tolima y al país, su rechazo a reformas tributarias que agravan la situación económica de la población, su exigencia de ponerle fin al tipo de relaciones con las trasnacionales en que ellas se llevan nuestras riquezas dejándonos la más extrema pobreza. Tampoco podían faltar sus llamamientos a esa unidad que se construye con generosidad y se refuerza con movilización social.
En resumen, fue la de Aída Avella una visita aleccionadora en la que nos dejó el deseo de volverla a ver. Ojalá saquemos provecho de tan afortunada experiencia.
