Fabrizio-Hochschild-21Por: Rodrigo López Oviedo||El pasado nueve de abril,  Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas, el Coordinador Residente y Humanitario del Sistema de las Naciones Unidas en Colombia, Fabrizio Hochschild, hizo un llamado a todos los actores armados para que “disminuyan el impacto humanitario del conflicto y presten todo su apoyo para ponerle fin lo más rápidamente posible” 

Atender un llamado tan sensible como el mencionado, nos serviría no solo para disminuir la temperatura de un conflicto que ha alcanzado una alta intensidad, sino que elevaría considerablemente el grado de aceptación de los diálogos de La Habana y de los acuerdos a que allí se llegue, y les cerraría el paso a quienes no quieren que termine la minita de oro en que se les ha convertido el conflicto.

Disminuir el impacto humanitario del conflicto implica disminuir también su crudeza, y en ello tiene que haber aportes de parte y parte. Decir cuáles pueden ser esos aportes sin tener que asumir ninguno de los compromisos que conllevarían su adopción tal vez no sería muy bien visto, pero algunas veces se necesita correr ese tipo de riesgos. Sin embargo, no iré más allá de recordar dos propuestas, una para cada parte, hechas en varios eventos de discusión sobre la paz.

La primera de ellas, dirigida a la comandancia guerrillera, tiene que ver con las minas antipersona. Aunque perder la movilidad, y algunas veces la virilidad, que son las consecuencias más  reconocidas de estas minas, son afectaciones menos graves que perder la vida, el destrozo emocional que producen es tan grave que muchas víctimas manifiestan preferible haber perdido la vida.