Por Mario Esquivel
Caracas, 1 sep (PL) Las medidas del gobierno venezolano para frenar el contrabando de extracción, aplicadas en todo el territorio nacional y con énfasis en zonas fronterizas, representan hoy una barrera contra el desvío de combustibles más allá de las fronteras.
En la lista de productos afectados por el trasiego ilegal, la gasolina y los derivados del petróleo destacan en la preferencia de quienes se dedican a esa actividad, tomando en cuenta el enorme diferencial de precios existente entre Venezuela y el mercado de otras naciones.
A manera de ejemplo, la cotización del galón (3,78 litros) en Bogotá se sitúa en ocho mil 726 pesos (4,54 dólares), mientras al consumidor venezolano el costo del litro se sitúa en 0,07 bolívares (frente a una tasa oficial de 6,3 bolívares por dólar).
Según el ministro venezolano de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, las subvenciones a la gasolina representan para la economía nacional pérdidas anuales cercanas a los 12 mil 500 millones de dólares, con 700 mil barriles diarios destinados al consumo interno.
Los ejemplos son elocuentes, pues con el valor de una botella de agua mineral de siete bolívares (1,10 dólares) se pueden adquirir 72 litros de gasolina.
Unido a ello, el contrabando acapara 100 mil toneles del abastecimiento diario, con pérdidas anuales superiores a los tres mil millones de dólares.
Por otra parte, el costo de producción es 28 veces superior al precio de venta y en el caso del diesel, la brecha resulta más significativa al situarse en 50 veces. Frente a esos argumentos, la intención del gobierno apunta a abrir espacios para la discusión sobre la necesidad de ajustar al alza las cotizaciones.
El último incremento en el valor de la gasolina se realizó en 1997, mientras que en los 17 años transcurridos desde esa fecha el panorama nacional refleja varios ajustes cambiarios en la paridad del bolívar respecto al dólar estadounidense.
A su vez, el diputado socialista Ramón Lobo consideró que se está subsidiando el despilfarro, el consumismo, porque con los precios actuales la gente no busca la manera de ahorrar o utilizar el combustible de manera consciente y eficiente.
Ramírez aseveró que es necesaria la discusión del tema ya que los recursos utilizados en las subvenciones podrían estar disponibles para alimentos, salud y misiones sociales.
Por otra parte, los expertos advirtieron que el costo de producción está consumiendo recursos naturales y financieros que podrían inyectarse al Plan de la Patria 2013-2019 para la construcción del Socialismo.
