Este es el documento que leído ayer en la Plaza de la Paz con el compañero Gustavo Petro.
Hernan Durango /Barranquilla, 27 de Marzo de 2.014
Cantémosle a la Constituyente por la Justicia Social.
En esta portentosa plaza se han dado cita los indignados del Caribe Colombiano para concurrir en un solo puño para apoyar a un gran dirigente nacional, Gustavo Petro. Golpeado y calumniado sin pausa ni reparo, por querer hacer las cosas bien, administrar la cosa pública en provecho del público, que es el pueblo.
Esta arremetida, propiciada desde la dictatorial Procuraduría, desde el Consejo de Estado, desde la Judicatura, desde los grandes medios de comunicación, desde la oligarquía y los grandes monopolios de la contratación y la corrupción, tiene su concreción en la decisión del Gobierno Santos de no acatar las medidas cautelares solicitadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con el cual se tira a la basura la tradición internacional de Colombia de acoger las determinaciones de esa Comisión, pese a que el mismo presidente Santos se había comprometido en diciembre del año pasado a respetar las medidas cautelares de la Comisión Interamericana si llegaran a producirse. Su palabra de honor, el único capital político de un dirigente serio, duró menos de lo que dura un merengue en la puerta de una escuela.
Con este aleve golpe, los enemigos del pueblo lanzaron una nueva cruzada, esta vez para crucificar a un proyecto alternativo que de consolidarse abriría la posibilidad de romper con el bipartidismo asentado en la Casa de Nariño desde hace 200 años. Ayer lo hicieron con Piedad, hoy lo hicieron con Petro, mañana seguramente con Iván Cepeda y otros dirigentes políticos y no pararán jamás hasta no ver caída la esperanza de un cambio profundo en nuestra adolorida nación.
El día de hoy, en esta soleada tarde, inicia una campaña admirable, que recorrerá cada barrio y vereda para lograr el apoyo decisivo de las grandes mayorías, oprimidas y olvidadas por completo por los enemigos del pueblo, para escribir a pulso y hombro las páginas doradas de la Nueva República de Colombia.
La Nueva República que surgirá, no del fraude al que llaman elecciones, sino de la más grande movilización ciudadana que haya conocido nuestra historia, pacífica pero no pasiva, masiva pero no ciega y beligerante pero no irracional. Esta patriótica tarea solo se puede lograr con el impulso de los más amplios sectores políticos, movimientos sociales, organizaciones comunitarias y de la sociedad civil, así como de los millones de ciudadanos y ciudadanas, a la propuesta de Asamblea Nacional Constituyente.
La única forma de garantizar a nuestro pueblo la mayor suma de felicidad es con un cambio de gobierno, con un cambio en las estructuras del poder, con un cambio en las relaciones sociales, con un cambio en los valores para dar nacimiento a nuevos y honrados gobernantes, a unas nuevas estructuras sociales y económicas que se preocupen primero por el campesino que del latifundista, que se preocupe primero del obrero que del empresario, que se ocupe primero del estudiante que de la banca internacional, que se ocupe primero del enfermo que de las EPS, que se ocupe primero del anciano que de los fondos privados de pensiones, que se preocupe primero y para siempre de nuestros ciudadanos, de nuestro pueblo.
Barranquilla no es la novia fiel ni esquiva de nadie, es la Madre de los Caribeños que se levanta a pesar del ultraje para saludar a su hermana del Pacífico, los Andes, los Llanos y la Amazonía y convocarlas con su suave y alegre canto bañado de río y de mar a defender a la Sagrada Patria Colombiana. Nosotros, hijos dignos y soberanos nos unimos a ese llamado justiciero, para que en esta hora primera, en este mismo lugar nos demos la mano para derrocar la tiranía y el despotismo.
Con esta portentosa movilización por la Paz y la Democracia que se congrega en el día de hoy, los barranquilleros y atlanticenses expresamos también nuestro rechazo al modelo de ciudad que se nos ha venido imponiendo, totalmente opuesto al que se venía construyendo con la Bogotá Humana. Mientras en la capital se venían privilegiando los derechos fundamentales de los ciudadanos y la vida y la dignidad humana, en Barranquilla los desgobiernos del Distrito han venido asestando arteros golpes que sólo favorecen a los intereses de una minoría que usufructúa los recursos de todos los ciudadanos, a través de medidas regresivas como la Valorización 2 y recientemente con el Plan de Ordenamiento Territorial, sin dejar de mencionar las grandes concesiones de las vías urbanas y demás negociados que favorecen a reconocidas casas políticas de la ciudad y el departamento, y por el contrario, dichos desgobiernos desoyen las demandas sociales que tanto reclama el pueblo para lograr superar las profundas brechas que persisten en la ciudad.
Es por ello, que los Barranquilleros y Caribeños vamos a demostrar una vez más que somos el escenario para repensar la ciudad y la región que queremos y la Colombia que soñamos. De este modo, los Caribeños iniciamos esta campaña admirable con el más correcto sentido de sinceridad y unidad, superando desde ya las ataduras ideológicas y parroquiales que perpetuaron la división por décadas. El día de hoy juramos ante esta magnánima y portentosa multitud, que hemos jurado unir todas las voces, juntar todas las rebeldías y transformar la indignación en un torrente incontenible de esperanza, hermandad y lucha.
Preparamos desde estos momentos los debates conducentes a hacer de la Asamblea Nacional Constituyente el triunfo absoluto del pueblo y no la intentona retardataria de la regeneración conservadora.
Abrimos a partir de estos instantes el gran diálogo nacional por la Paz, la Democracia y la Justicia Social y exigimos al pusilánime Gobierno Santos a llevar a puerto seguro los Diálogos de Paz de La Habana, para que cese el fratricidio entre humildes y venga el saludo y el entendimiento de hermanos.
Esta titánica tarea no se resuelve con esta declaración de principios, se desarrolla y hace realidad si cada uno de los presentes decide escribir de su puño y letra la historia que quiere que sus hijos lean en la escuela.
Los poderosos no son invencibles, invencible es el pueblo unido y organizado.
¡Viva la Paz!¡Viva Colombia!¡Viva la Asamblea Nacional Constituyente!¡Viva Gustavo Petro!¡Viva el Pueblo!¡Venceremos!¡Venceremos!
COMITÉ PRO ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE – BARRANQUILLA
MOVIMIENTO PROGRESISTAS – MARCHA PATRIÓTICA – VAMOS POR LOS DERECHOS – FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS – ASOCIACIÓN DE EDUCADORES DEL ATLÁNTICO – NUEVA CIUDADANÍA – SOLEDAD HUMANA – JUVENTUD REBELDE – SINTRASODIMAC – FUNDACIÓN FUNDANDO CAMINOS – CHANCEROS DEL ATLÁNTICO y más organizaciones de base de la ciudad, el departamento y la región.
