por Francotirador del Cauto/kaosenlared.net
Riflexiones
Leo un articulo titulado “entre Colectivos y Brigadas de Respuesta Rápida” de Antonio G. Rodiles, del pasado 22 de febrero, donde expresa sus opiniones acerca de la violencia y cómo esta ha sido el principal recurso del gobierno cubano para mantener el poder por más de 55 años.
Afirmar tal cosa de plano es un absurdo. La revolución cubana peca por humanista y no por fascista. Los logros sociales de la revolución cubana no se lograron a punta de bayoneta, sino a toque de sangre, sudor y lágrimas de nuestro pueblo.
Para mi gusto el artículo peca por parcialidad, puesto que la violencia engendra violencia, y en este planeta el uso de tal variante no ha sido patrimonio único del gobierno cubano. Mucha violencia ha sido ejercida por Estados Unidos y sus aliados en contra de Cuba, desde que en el Siglo XIX intervinieron para malograr la lucha que por la independencia los mambises desarrollaron desde 1868.
En un mundo caracterizado por la fuerza no es factible poner la otra mejilla como hizo Jesús, quien terminó crucificado bajo el falso concepto del destino a priori o predeterminado y en la creencia que con súplicas y orando el malo se convertirá en bueno.
Me hubiera gustado que Rodiles hubiera hecho la distinción entre la violencia necesaria para mantener la soberanía y la independencia contra el enemigo exterior, la violencia contra un enemigo interno financiado por el enemigo para dar al traste con la Revolución, y esa otra violencia interna desarrollada por el gobierno contra su misma población en la creencia que todos debemos ser fieles a un partido único que ya en este momento solo representa a una burocracia corrupta.
Ya en el 1980 y en el 1994 la población cubana dio muestra en el Mariel y en el Agostazo, de que algo funcionaba mal en nuestra sociedad, no había que entrar en abstracciones infecundas para llegar a tal conclusión. Ya no eran burgueses defenestrados económicamente quienes abandonaban la patria, sino el pueblo trabajador, e incluso jóvenes que habían nacido dentro del propio proceso mal llamado socialista.
Pero ya desde el éxodo del Mariel se pone en evidencia, con los mítines de repudio orquestados por el Partido y sus órganos de seguridad, que el gobierno estaba dispuesto a llevar esa violencia contra su propio pueblo, o con aquella parte de la población que estaba dispuesta a ejercer sus derechos, que de forma inalienable les concedía la constitución, el derecho a expresar su inconformidad e incluso a emigrar si así lo deseaba. Este último derecho solo fue alcanzado lo recientemente cuando se aprobó la nueva ley migratoria. El otro, el de la libre expresión, aún está en veremos. El partido comunista cubano debe enmendar esta situación, y sobre todo esa falsa creencia que pueden aterrorizar al que piensa diferente.
Pero discrepar con nuestra burocracia no nos puede llevar a acatar las aspiraciones gringas para resolver nuestros problemas. Precisamente esa es una de las dificultades que enfrenta la izquierdacubana, la de estar conscientes de que el enemigo imperialista está agazapado y que nuestras acciones no pueden favorecerlo.
A mi me parece que Rodiles se va con la bola de trapo en el caso venezolano cuando se pronuncia y pide solidaridad contra la contrarrevolución venezolana. Yo en esos casos, como dije recientemente, aconsejo a apoyar al menos malo.
No hay que ser muy despierto de mente para darse cuenta que la Guerra Fría no se ha terminado, sino que se ha transformado. Con un poquito de información y conociendo por encimita lo que sucedió en Libia, y lo que sucede en Siria y Ucrania, podemos llegar a la conclusión que ahora los pueblo se enfrentan a la guerra tibia; lo único que cambian son los nombres, ahora lo denominan “golpe suave”, “poder inteligente”, pero en el fondo todo es lo mismo, solo esconden, tras esas denominaciones, los mismos intereses imperiales. Es malo andarse confundiendo en eso de escoger los amigos, porque terminamos comprometidos con el diablo disfrazado de libertad.
La intervención yanqui siempre ha dejado tras de si dolor y muerte, vean el caso de Irak y Afganistán, que demoraran décadas en retornar a las condiciones de vida que poseían cuando eran gobernados por regímenes autoritarios. El remedio ha sido peor que la enfermedad. Se que esos pueblos no tuvieron la oportunidad de escoger, les cayó encima el peor enemigo con aviación y cohetes incluidos.
No podemos confundirnos en nuestras aspiraciones por construir una sociedad mejor. Yo al menos no quiero regresar a 1959. Yo quiero revisar mi revolución y mejorarla, y así de paso que los yanquis nos dejen hacer las cosas como queremos, ambición que es casi imposible de lograr, porque el Destino Manifiesto aun vive y colea.
Por ello, en esto de luchar por mejorar nuestra sociedad no podemos dejar el camino conocido por una vereda que sabemos a dónde conduce, hay que tener bien claras las enseñanzas de nuestra historia y el ejemplo fehaciente de lo que está sucediendo en el resto del mundo.
El proceso venezolano no es un camino de rosas, y si lo es, la derecha lo ha espinado. Nadie puede negar los esfuerzos del chavismo por respetar la institucionalidad democrática y mejorar el nivel de vida de su pueblo. ¿Ha cometido errores? Toda obra humana los tiene y para peor desdicha no hay un manual para hacer el socialismo, solo un objetivo humanista arduo de lograr.
El gobierno de Maduro fue elegido democráticamente, ¿por qué entonces debemos aceptar que pueda ser derrocado por la fuerza? La derecha que espere las próximas elecciones democráticas para hacer valer sus derechos, mientras tanto que deje de aliarse a la reacción imperialista para crear el caos enVenezuela.
Una de las decisiones más acertada de la Revolución Cubana fue descabezar a la gran burguesía cuando tomó el poder. Si Maduro no neutraliza a la derecha, privándole de sus recursos económicos, la derecha le hará la vida imposible a la revolución venezolana y seguirá en alianza con el imperio.
Lo que no deben imitar de nosotros es intervenir hasta los puestos de fritas, creándose enemigos por gusto, ni limitar la soberanía del ciudadano.
Rodiles cree que es negativa la influencia de la Revolución Cubana en Venezuela. Bueno, respeto su opinión aunque sea algo anti histórica, ese ejemplo cunde en nuestro continente desde 1959, porque hay cosas que los pueblos ambicionan. Negar la realidad es de tontos.
Nosotros estamos llenos de problemas, pero somos soberanos, independientes y antiimperialistas. ¿Qué pueblo no aspira a esos atributos en América Latina y en el mundo? Y eso lo tenemos los cubanos desde 1959.
Hoy algunos analistas trasnochados se sientan tras su buró a censurar a la Revolución cubana por violenta, por intentar exportar la revolución a otros lugares, olvidan o no vivieron el estado de sitio a que fue sometida la revolución cubana desde que triunfó y que como el tábano necesitaba golpear al enemigo donde pudiese. Nunca olvidare al Che cuando nos instaba a crear dos, tres, muchos Vietnam. Todavía para mí esa idea es válida.
No confundamos al enemigo. El amigo no es el enemigo, es aquel a quien intentamos que cambie para lograr algo positivo. Y cuando censuramos al amigo no intentemos destruirlo, porque con ello solo ayudamos al enemigo.
Rodiles censura que ayudemos a Venezuela, le faltó censurar a Venezuela por su solidaridad conCuba.
Rodiles acusa al chavismo de desmontar la democracia cuando lo que yo percibo es que intenta crear una democracia popular. Acusa al chavismo de violencia, cuando tal actitud es proveniente de la derecha. Es la clásica postura imperialista, adosarles a los pueblos las acciones que les pertenecen al imperio.
Toda mi solidaridad con el pueblo venezolano. Sus triunfos son mis triunfos sus errores también.
francotiradordelcauto@yahoo.es
