Por Mario Esquivel
Caracas, 17 mar (PL) La agenda de la derecha venezolana, concentrada en generar desestabilización y promover el desconocimiento a la institucionalidad del país, apunta al objetivo real de lograr el poder político por cualquier vía frente al gobierno constitucional.
En efecto, el proceso revolucionario venezolano, airoso frente a la oposición por cuatro procesos electorales en menos de 16 meses, enfrenta a los sectores más radicales que adversan al gobierno.
Sin opciones de triunfo por la vía comicial, activaron un plan de acciones violentas tendentes a mostrar una imagen de caos y rechazo a la gestión de las autoridades.
Para el periodista José Vicente Rangel, el argumento utilizado por la derecha con vistas a justificar las llamadas «protestas pacíficas» está en problemas de caracter económico.
Sin embargo, añadió, el verdadero motivo es político y en ello el resultado en los comicios activó el resorte de la violencia, utilizado cada vez que surgen situaciones críticas.
El fin del plan elaborado y con financiamiento a lo interno y desde el extranjero está en derrocar al presidente de la República, Nicolás Maduro, y promover la instalación de un gobierno de emergencia.
Asimismo, el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez, reveló que varios de los detenidos por los actos de vandalismo informaron haber recibido pagos de hasta cinco mil bolívares (793 dólares) semanales por participar en las acciones violentas.
Por su parte, el Ministerio Público denunció el saldo negativo que deja hasta el momento la estrategia opositora, con 29 víctimas fatales e importantes daños materiales.
De los fallecidos, cuatro son funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), componente militar activo en las tareas de contención que aplicó el gobierno.
Los actos violentos se concentraron inicialmente en 18 de los 335 municipios del país, todos ellos de forma coincidente bajo gestión de alcaldes opositores.
Frente a ello, el ejecutivo respondió con una estrategia a favor de consolidar espacios de paz, incluso con la instalación de una conferencia nacional que reunió también a representantes de diversos sectores empresariales y políticos de la oposición.
Ante el progresivo agotamiento de los focos de vandalismo, el llamado apunta a mantener el alerta, pues la ultraderecha cuenta con recursos suficientes para persistir en su actividad terrorista.
En ese sentido, Rangel advirtió que ahora el plan se dirige a mantener la presión de calle, provocar al gobierno, desgastarlo y estimular el clima internacional hostil para aislar al país.
La derecha nunca ha renunciado a sus opciones de alcanzar el poder por cualquier método, incluso si ello implica la pérdida de vidas humanas, tal y como ocurrió durante el breve golpe de estado del 2002 o en ocasión de la derrota electoral de abril del 2013.
