Y combatimos el odio, lo queremos bien lejos de nuestro pensamiento y entorno, ese mal nos vuelve monstruosos, no es nuestro alimento y por ello asumimos esta lucha por la vida y la ternura; somos parte del ejército que construye un pensamiento y acción ligado profundamente a la ternura y el humanismo, somos el continuar de la utopia que comenzaron nuestros libertadores, estamos profundamente convencidos que la vida es para vivirla y no destruirla, eso somos, vida permanente.
Los hechos acontecidos en la Venezuela Bolivariana en días pasados, nos llaman a reflexionar sobre la concepción de la vida y la muerte, es un tema que quizás suene un poco a la academia o a la forma de ver desde el punto de vista filosófico e ideológico, el desarrollo de un proyecto político que está profundamente comprometido con la vida y no con la violencia, es parte de la construcción de un nuevo pensamiento y la consolidación de una propuesta de nuevos valores en los cuales esta como centro fundamental el ser humano, es decir los seres actuantes y pensantes que vivimos y sentimos, construimos y estamos en contra de la dominación y enajenación, del secuestro de nuestras libertades, entendidas como responsabilidades con nuestros iguales.
Las acciones violentas como hecho puntual son repudiables en una sociedad permisiva como la que se vive en Venezuela, son expresiones de odio profundo hacia vida y la igualdad. como testigos presenciales el 12 de febrero, nos dimos a la tarea de ver quiénes eran los protagonistas o instigadores de las acciones que se sucedieron en la fiscalía de la República, ubicada en la caraqueña parroquia de la candelaria, coincidencialmente habitada por gran parte de inmigrantes de origen español, hasta su nombre obedece a la reverencia a la virgen de la candelaria, Que estoy convencido no avala estas acciones, sus principales protagonistas son de origen europeo, con lo cual no quiero expresar una posición xenofóbica, es solo la expresión de la realidad, la narración del hecho como tal, pero de la narración a la realidad, si hay que decir las verdades, son expresiones de odio hacia quienes no poseían nada, y ahora tienen o tenemos por lo menos la esperanza de que somos tenidos en cuenta, o al menos así lo creemos y como lo creemos lo defendemos.
Violencia, desde la verbal hasta la física, destrucción de la fachada de la fiscalía de la República, todos los cristales rotos por los proyectiles rocosos enviados por las manos inocentes y blancas de los “estudiantes” indignados por la falta de democracia y de libertad de expresión que vivimos en este país, 6 vehículos del CICPC incendiados, destrucción de las jardineras en donde alivian su cansancio los abuelos y transeúntes de la plaza Carabobo, asedio a los vecinos, escuálidos en su mayoría, y todavía no razonan, el odio no los deja pensar, es prohibido para ellos. Disparos en contra de las instituciones estatales que se encuentran en el sector, quema de basura, lanzamiento de piedras y objetos contundentes en contra del cordón policial, quienes se resguardan
con sus escudos y auxilian a los manifestantes que se pasan valientemente, por encima de ellos, escalando por los escudos protectores de los “esbirros”, quienes les brindan su expresión de cariño, luego de ser bañados por una refrescante capa de pintura, solo sucede en esta dictadura.
El objetivo lo encuentran, son claros en lo que quieren, aparece el “Juancho” y son felices, lo asesinan, es un militante de esta Revolución, es miembro de los colectivos, casualidad?, creo que no! Venían buscando su trofeo, y desafortunadamente lo encontraron, uno de los nuestros, de los rojos, de los colectivos, de los del partido de la vida, la muerte triunfa! Según ellos, pero lo que no saben es que sembraron semillas que germinaran en el tiempo y ese fruto será más vida ante el terror y la muerte.
Es medio crónica, es medio ensayo, es medio reporte, es vivencia pura.
Somos y seremos partidarios del disentimiento racional, de las ideas, del pensamiento, pero nunca de la no razón, esa que los fascistas de sus diferentes estirpes quieren imponernos. Somos seguidores y luchadores de la y por las vida, amamos y combatimos.
