
Tegucigalpa, 22 nov (PL) Ocho candidatos disputarán los votos hondureños el domingo venidero en una elección para escoger al nuevo presidente, renovar las 128 bancas parlamentarias y seleccionar los 298 gobiernos municipales.
Se trata de unos comicios donde por primera vez en la historia del país participan nueve partidos políticos, dos de ellos en coalición, y se ven amenazadas las formaciones tradicionales y el bipartidismo que han regido en Honduras.
Entre los candidatos presidenciales están Juan Orlando Hernández, del oficialista Partido Nacional; Xiomara Castro, de la agrupación izquierdista Libertad y Refundación (Libre), y Mauricio Villeda, del derechista Partido Liberal.
También figuran Salvador Nasralla, del Partido Anticorrupción; Orle Solís, de la Democracia Cristiana; y Jorge Aguilar, del Partido de Innovación y Unidad Social Demócrata (Pinu-SD).
Además están el general retirado Romeo Vásquez, de la Alianza Patriótica Republicana; y el activista de derechos humanos Andrés Pavón, por la coalición Frente Amplio Político Electoral en Resistencia y Unificación Democrática.
Según la más reciente encuesta de la consultora Cid-Gallup, del 24 de octubre, Hernández tiene un 28 por ciento de intención de voto, seguido de Castro con un 27 por ciento y en tercer plano figura Villeda con un 17 por ciento.
En un lejano cuarto lugar se ubica el presentador de televisión Nasralla, mientras Solís, Aguilar, Vásquez y Pavón en su conjunto no reúnen ni el tres por ciento de la intención de voto, según aquel último sondeo permitido legalmente en el país.
El nacionalista Hernández, que ha presidido la actual legislatura del Congreso Nacional, centró su campaña en la seguridad y promovió la formación de la Policía Militar que legalizó la intervención de las fuerzas armadas en la vida civil.
Castro ofrece un gobierno al servicio del pueblo con acceso a salud, educación y cultura, desarrollo económico integral con soberanía y seguridad alimentaria, seguridad sin militarización, justicia despolitizada y participación ciudadana.
También insiste en convocar a una Constituyente para refundar a Honduras, algo que en 2009 intentó su esposo, el expresidente Manuel Zelaya, depuesto entonces por un golpe de estado.
Villeda, hijo del expresidente Ramón Villeda Morales (1959-1963), que impulsó la primera reforma agraria y el código laboral, promete combatir la corrupción, manejar con eficiencia los recursos y crear 200 mil empleos.
Nasralla, que basó su campaña en denunciar la corrupción, propone evaluar a la administración pública para evitar la duplicidad de funciones de los empleados de gobierno, capacitar a los docentes y facilitar la inversión nacional y extranjera.
Solís, que fue fundador del movimiento social cristiano que dio origen a algunas organizaciones campesinas, propone atacar el desempleo y la inseguridad y edificar viviendas en zonas urbanas y rurales del país.
Vásquez, que como jefe de Estado Mayor tuvo protagonismo en la crisis creada por el golpe del 28 de junio de 2009 contra Zelaya, promete atacar la corrupción, el desempleo y la inseguridad y ofrece crear un Servicio Social para jóvenes.
Pavón, que ha dirigido el Comité para la Defensa de Derechos Humanos, hace su debut en la política con el proyecto de generar fuentes de empleos y seguridad alimentaria e impulsar programas para combatir la inequidad social.
En tanto, Aguilar propone un gobierno con principios doctrinarios, basados en la justicia social, la solidaridad y la libertad, así como establecer orden y coordinación en las políticas públicas y fortalecer la institucionalidad.
