Departamento de Estado de Estados Unidos.

El Departamento de Estado norteamericanorecibió un trago amargo de su propia cosecha. De juez y gendarme pasó al banquillo de los acusados. Y nada más y nada menos que a mano de sus aliados sionistas en Israel.

Junto a la Secretaria estadounidense, Hillary Clinton, recibió una denuncia por supuestos fondos de ayuda dirigidos a la Autoridad Nacional Palestina, llegaran al grupo islamistaHamás -que gobierna en la Franja de Gaza– a través de la Autoridad Nacional Palestina.

Los acusadores son un grupo de estadounidenses residentes en Israel que forman parte de la organización Israel Law Center (grupo con sede en Tel Aviv que se dice especializado en la lucha contra organizaciones terroristas y regímenes que las apoyan).
El texto de la acusación demanda que la tristemente célebre USAID -que financia el derrocamiento de gobiernos opuestos a Estados Unidos mediante el softpower (poder suave)- y el Departamento de Estado sean condenados por violar las mismas leyes federales establecidas por George W. Bush en su “lucha contra el terrorismo”.

Pero más allá de si es cierto o no que algunos dólares con los que la Casa Blanca intenta lavar su conciencia llegasen a los militantes palestinos, la realidad palpable es que Hillary y compañía han quedado, como reza la expresión popular, con el c… al aire y las manos atadas.

Después de apoyar ciegamente los bombardeos sionistas en Gaza que dejaron más de 160 muertos enPalestina, de ellos la mitad mujeres y niños, ahora resulta que el perro les mordió la mano.