Por Moisés Pérez Mok *

Buenos Aires (PL) La conmemoración este 27 de octubre del segundo aniversario del deceso de Néstor Kirchner validó aquellos criterios que catalogan como incuestionable la continuidad del proyecto emprendido en 2003 por el extinto ex presidente argentino.

Kirchner está presente en cada acción, en cada obra militante, en la política que se implementa por las mayorías, sostuvo en uno de los múltiples actos conmemorativos el jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina, un cercano colaborador que le acompañó en su gestión como secretario general de la Unasur.

Abal Medina remarcaba así lo expresado por la dignataria Cristina Fernández tiempo atrás, cuando al recordar la asunción presidencial de Kirchner (25 de mayo de 2003) insistía en que de entonces a esta parte «hubo dos gobiernos, pero un solo proyecto».

El rumbo trazado por Kirchner nueve años atrás permitió avanzar en la instauración de un modelo de desarrollo económico con inclusión social que, según valoró la propia dignataria al iniciar su segundo mandato en diciembre de 2011, le permitió a Argentina dar un «salto fenomenal».

Mucho ha cambiado desde que él asumiera con un 22 por ciento de los votos; un 25 por ciento de desocupación; más del 140 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) comprometido en deuda; más del 54 por ciento de la población sumida en la pobreza y más del 25 por ciento viviendo en la indigencia, enumeró entonces.

Y contrastó semejante situación con los más de cinco millones de empleos creados en menos de una década, o la incorporación de millones de jubilados al sistema previsional, logrando la mayor cobertura de América Latina.

Además, la implementación y el crecimiento en el alcance de la Asignación Universal por Hijo, el programa social más importante para ayudar a las familias de escasos recursos, que no tienen trabajo o no alcanzan el salario mínimo y al cual se consigna hoy el 1,2 por ciento del PIB.

En ese lapso también se modificó la que llamó «trágica ecuación», pasando de destinar en 2002 un cinco por ciento de su PBI al pago de la deuda y apenas un dos por ciento a la educación, a dedicar un 6.47 del Producto al sector educativo y solamente un dos por ciento al pago de la deuda externa en 2011.

«Hemos hecho mucho, más de lo que pensaban; hemos construido un tejido de igualdad para que todos los argentinos tengan la posibilidad de ser incluidos en una sociedad que por mucho tiempo fue muy excluyente», recordó la jefa de Estado hace un año, al inaugurar aquí el Museo del Libro y la Literatura.

Sin embargo, admitió, faltan muchas cosas: Más igualdad y más justicia; poder llegar a los que aún no hemos podido hacerlo. «De esas cosas que todavía falta hacer, me quiero hacer cargo, como siempre lo hice en la vida», subrayó.

DERECHOS HUMANOS Y POLITICA

Néstor Kirchner, recordaba en estos días de aniversario un analista local, inició el camino de clarificación definitiva de los delitos de lesa humanidad, un proceso que habían frenado las leyes de Obediencia debida y Punto final.

Y hubo muchas otras medidas en el terreno de las libertades civiles y derechos individuales que perfilaron al suyo, tal y como él mismo había anunciado, como un gobierno de los derechos humanos en el más amplio de los sentidos.

De entonces a esta parte fueron notorios los avances conseguidos en el enjuiciamiento de los represores de la última dictadura militar, e incluso de partícipes en otros trágicos episodios como la llamada Masacre de Trelew, considerada el embrión del terrorismo de Estado en esta nación suramericana.

Por citar sólo un ejemplo habría que mencionar el hecho que en julio pasado la justicia diera por probada la existencia de una práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de menores de edad.

El robo de bebés, según pudo probarse, se inscribía en el marco de un plan general de aniquilación desplegado sobre parte de la población civil, con el argumento de combatir la subversión e implementando métodos del terrorismo de Estado.

Eduardo Galeano lo resumió de esta manera: «Hoy es un gran día. Hoy, jueves 5 de julio del año 2012, en la ciudad de Buenos Aires, fueron condenados algunos, no todos pero al menos algunos, de los carniceros militares que robaron centenares de niños convertidos en botín de guerra y también robaron las vidas de miles y miles de gentes que fueron mutiladas en sus legítimas ganas de que mañana no sea otro nombre de hoy».

De otra parte, la política ha sido también un terreno donde los sucesivos gobiernos de Cristina Fernández dieron continuidad al rumbo trazado por su predecesor.

Luego de años en los que la política era «algo más vinculado a la gerencia de los factores de poder que a la política con mayúsculas», fue Néstor quien dio vuelta a esta ecuación, valoró Abal Medina y destacó la movilización que el «kirchnerismo» generó en los sectores más jóvenes de la sociedad.

Quizás el avance más importante en este ámbito sea la llamada Ley del Voto Joven, a punto de ser aprobada por la Cámara de Diputados y que otorgará a los ciudadanos de entre 16 y 18 años la potestad de ejercer, de forma optativa, el derecho al voto.

Más allá de estos aspectos, el proyecto nacional, popular y democrático impulsado por Kirchner ha encontrado continuidad en el restablecimiento del tejido productivo y la sostenida política de reindustrialización del país, ahora complementada con la incorporación de valor agregado en origen.

También, en medidas trascendentales como la renacionalización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF Argentina) en mayo último; o en el hecho de haber completado la reestructuración del 94 por ciento de la deuda externa, rompiendo cualquier atadura al Fondo Monetario Internacional.

La impronta de Kirchner permanece también intacta en el espíritu integracionista de la política exterior, que ha permitido ampliar y consolidar los vínculos con los países latinoamericanos, y en especial sudamericanos, y desempeñar un activo rol en los mecanismos regionales de integración.

*Corresponsal de Prensa Latina en Argentina.