Brasilia, 28 sep (PL) Formar parte de grupos de exterminio, milicias privadas y paramilitares es considerado un delito en Brasil, castigado con penas de cuatro a ocho años de cárcel, según una nueva ley que entró hoy en vigor.
La normativa, sancionada por la presidenta Dilma Rousseff, y publicada en el Diario Oficial, considera punible «establecer, organizar, integrar, mantener o financiar organización, milicias privadas, paramilitares, grupo o escuadrón con el fin de cometer cualquiera de los delitos previstos en el Código» Penal.
En uno de sus artículos, determina que la pena aumentará en un tercio y hasta la mitad si el crimen u homicidio fuera practicado con el pretexto «de prestación de servicio de seguridad» por uno de estos grupos.
Los integrantes de esas bandas eran penalizados solamente por el delito del que eran acusados, y no por ser parte de ellas.
La normativa fue elaborada a partir de una comisión parlamentaria de investigación sobre las acciones de los escuadrones de la muerte y las milicias privadas en el noreste de Brasil.
Se conocen en esta nación como «milicianos» a policías -en su mayoría- que actúan al margen de la ley, a los que se le atribuyen numerosos crímenes.
En mayo último, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU pidió a Brasil reforzar el combate contra los escuadrones de la muerte.
