Asunción, 15 sep (PL) Trabajadores despedidos por razones políticas y docentes reclamantes de pagos sin cumplir por el Ejecutivo, encabezaron, junto a campesinos sin tierra, fuertes protestas contra el gobierno paraguayo en la semana que termina.
Los sindicatos que los agrupan y junto con ellos el Frente Guasú, coalición de partidos y organizaciones de izquierda, calcularon en más de dos mil los trabajadores y funcionarios cesanteados en diversos organismos estatales.
Los casos más sonados fueron los de la administración de la parte paraguaya de la hidroeléctrica binacional Itaipú, el Ministerio de Acción Social y la Empresa de Servicios Sanitarios, provocando en cada uno de ellos protestas y denuncias incluso ante organismos internacionales.
Por otra parte, los docentes decidieron paralizar labores durante tres días y en asamblea general acordaron llamar a una gran manifestación en esta capital y a actos similares en los departamentos del interior del país.
Su reclamo, discutido durante meses sin suerte alguna con el Ministerio de Educación, es lograr que 16 mil educadores pasen a ganar el salario mínimo establecido por la ley y negado hasta ahora, además del acceso de otros miles a bonificaciones aprobadas en casos de maternidad y otros.
Miles de docentes estremecieron el centro de esta capital el pasado jueves y culminaron su paro este viernes, pero anunciaron al gobierno su regreso a la huelga, en forma indefinida, el próximo 27 de septiembre si no son resueltas favorablemente sus demandas.
Mientras tanto, otros miles de docentes también acataron la huelga en el interior de la nación y cortaron el transito en importantes vías urbanas y rurales, según anunciaron los dirigentes sindicales, en apoyo a los reclamos negados por mucho tiempo.
En las zonas rurales, campesinos sin tierra continuaron realizando algunas ocupaciones de haciendas y demandando una solución definitiva a este histórico problema provocado por la injusta distribución de la tierra en el país guaraní.
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