Miles de uruguayos marcharon el domingo en silencio por el centro de la capital para exigir información sobre el destino de los desaparecidos durante la represión de la déceda de 1970 y reafirmar su reclamo de que jamás se repita el terrorismo de Estado. AP

Montevideo, 20 may (PL) La organización uruguaya Familiares de detenidos-desparecidos efectuará hoy la 17 Marcha del Silencio bajo la consigna: «Los vamos a encontrar, por un futuro sin impunidad, verdad y justicia».

El recorrido comenzará en horario vespertino por la Plaza de los Desaparecidos, situada en la capitalina intersección de las calles Rivera y Jackson.

Posteriormente continuará por la céntrica Avenida 18 de julio hasta la Plaza Libertad o de Cagancha, informó el portal Montevideo.com.

Cuando la movilización pase frente a la Intendencia de Montevideo, una gran pantalla exhibirá un video con imágenes de los detenidos desaparecidos por la dictadura (1973-1985), además de nombrarlos por los altoparlantes, según la web.

Oscar Urtasum, militante de esa organización, señaló el lema de este año refiere la decisión de buscarlos a todos y marcar que aún hay impunidad «por más que quieran barrerla debajo de la alfombra».

Comentó que el hallazgo de los restos de Julio Castro y Ricardo Blanco, en octubre de 2011 y marzo de este año, respectivamente, «marcan un nuevo impulso» en ese sentido, acorde con el sitio en internet.

Expresó su preocupación por la intención de integrar a las Fuerzas Armadas a diferentes actividades de la sociedad civil, y señaló «aún está fresca» la herida de la dictadura y aún no es tiempo para «integrarlos».

Datos de organismos de derechos humanos aseguran que más de un centenar de uruguayos aparecen en los registros como detenidos-desaparecidos, como parte de la llamada Operación Cóndor.

Con esa denominación es conocido el plan de coordinación entre las cúpulas dictatoriales de Suramérica, Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, con la CIA de Estados Unidos, en las décadas de 1970 y 1980.

El Plan Cóndor constituyó una red clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado, que instrumentó el asesinato y la desaparición de decenas de miles de personas, la mayoría integrantes de movimientos de izquierda.

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