Guatemala, 30 abr (PL) El presidente Otto Pérez Molina inauguró hoy en dos comunidades indígenas el programa social Mi bono seguro, con el cual su Gobierno espera beneficiar a 757 mil 765 familias pobres de Guatemala.

Primero en Santiago Chimaltenango, noroccidental departamento de Huehuetenango, y después en Comitancillo, en el centroccidental de San Marcos, el mandatario entregó simbólicamente los fondos iniciales del proyecto.

Estos van dirigidos a madres necesitadas con la condición de enviar a sus hijos a las escuelas y los centros de salud públicos.

Acompañado por la ministra de Desarrollo Social, Lucy Lainfiesta, Pérez Molina afirmó estar dando pasos hacia el cumplimiento de los compromisos fijados durante su campaña electoral el pasado año, en el sentido de darle continuidad a los programas sociales.

Uno similar al de ahora, denominado Mi familia progresa, y otros más fueron instaurados por la administración de Alvaro Colom (2008-2012) mediante una institución también creada entonces y llamada Cohesión Social.

Contrario a aquel proyecto, el monto de Mi bono seguro será depositado en agencias bancarias de donde lo retirará cada madre agraciada según plantillas confeccionadas al efecto para reunir y controlar a las de todo el país.

Del aporte el Presidente dijo que es una herramienta de protección social en busca de reducir la pobreza a través de la inversión en capital humano en las familias más vulnerables.

El bono es una mensualidad de 300 quetzales (unos 38 dólares al cambio actual) a cambio de aquella exigencia para asegurar la asistencia de los niños a los centros educativos y de salud, mientras los adultos se incorporan a labores productivas.

De acuerdo con Lainfiesta, el programa llegará a 307 de los 333 municipios de esta nación y la inversión en esta fase inicial será de 3,1 millones de quetzales, el equivalente a poco más de 393 mil dólares por la tasa vigente.

El mandatario y su vice, Roxana Baldetti, se pusieron el pasado fin de semana al frente de funcionarios de su Gobierno para participar en un evento denominado Todos tenemos algo que dar.

Consistió en convivir con núcleos familiares campesinos de escasos recursos, al cual se volcaron principalmente más de cinco mil jóvenes de manera voluntaria.

La actividad está integrada al llamado pacto Hambre Cero del Ejecutivo, mediante el cual el objetivo es reducir en 10 por ciento los índices de pobreza nacionales durante los cuatro años de esta administración.

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